El sector lácteo español factura cerca de 12.700 millones de euros y sostiene alrededor de 70.000 empleos directos. España es, además, el segundo productor europeo de leche de oveja y cabra y el séptimo de leche de vaca. Sin embargo, el consumo de queso se sitúa en aproximadamente diez kilos por persona y año, incluyendo la hostelería, frente a los 21 kilos de la media europea, una diferencia que abre una importante oportunidad de crecimiento para toda la cadena de valor.
CharcutExpo 2026, la gran feria internacional de la charcutería celebrada la semana pasada en IFEMA Madrid, ha puesto el foco en el potencial del queso para enriquecer oferta, transformar el punto de venta y generar nuevas experiencias gastronómicas. En un país que consume menos de la mitad de queso que la media europea, el producto se presenta como una importante oportunidad de crecimiento para ganaderos, industrias, queserías, distribuidores, comercios especializados y empresas de hostelería.
En este contexto, Planeta Queso ha sido el escenario donde se han reunido representantes de la industria láctea como Javier Roza, director general de Mantequerías Arias, de la gran distribución como Makro o ANGED, tiendas especializadas en quesos como Formaje, El Sueño del Quesero, Los Quesos de L’Amélie, Queseria Quesos y Besos, de charcuterías como Charcutería Octavio o Cansaladeries Medran, y de la restauración para analizar cómo aumentar su consumo, mejorar el conocimiento del producto y reforzar el vínculo entre el consumidor, el origen y las personas que lo elaboran.
Industria con margen para crecer

La fortaleza productiva del sector y la amplia diversidad quesera española ofrecen una base sólida para seguir creciendo. Los expertos han coincidido en que este avance pasa por mejorar la divulgación, reforzar la prescripción profesional y facilitar que el queso esté presente en más ocasiones de consumo. “El futuro del sector no depende únicamente de producir más queso, sino de conseguir que los españoles lo consuman con mayor frecuencia, en más momentos y con un conocimiento más profundo de su calidad, su origen y las personas que lo hacen posible”, ha señalado Nuria María Arribas, directora gerente de la Organización Interprofesional Láctea, InLac. La directiva ha destacado que el incremento de solo un kilo en el consumo por habitante tendría un efecto significativo sobre toda la cadena. “Consumimos menos de la mitad que nuestros vecinos y esa diferencia representa una enorme oportunidad para el sector”, ha añadido.
Nuevas ocasiones de consumo
Los expertos reunidos en CharcutExpo han señalado que una de las principales barreras que frena su consumo es la percepción del queso como un producto gourmet, caro o reservado para ocasiones especiales. Frente a ello, el sector apuesta por ampliar su presencia en desayunos, aperitivos, tentempiés y comidas informales mediante formatos más prácticos, tablas preparadas y surtidos para compartir. “Nos adaptamos al momento de consumo, que cada vez es más importante en la decisión de compra. Ya no se trata tanto de qué compro, sino de cuándo lo consumo”, ha explicado Clara Duque, directora de Compra de Alimentación Industrial de Alcampo.
La formación también se ha situado como una herramienta esencial para trasladar al cliente el valor del producto y acompañarlo en la elección. “Hay que trabajar dos formaciones, la del productor al hostelero y la del hostelero al cliente. Es una cadena de prescripciones”, ha afirmado Eugenia Ruiz de Gámiz, Category Manager de Lácteos de Makro. En el punto de venta, el asesoramiento permite acercar al consumidor variedades menos conocidas y reforzar la conexión con las pequeñas queserías. “Para el futuro ideal del queso necesitamos más origen, acercar más al cliente al productor y conocer a más queserías pequeñas”, ha indicado Sergio Ramos, director general de Plaza Supermercados.
El queso transforma la charcutería
CharcutExpo también ha analizado la evolución de las charcuterías hacia espacios gourmet especializados, en los que el queso permite ampliar el surtido, favorecer las compras combinadas y reforzar la diferenciación del establecimiento. “Estamos viviendo una época dorada del queso artesano en España. Hace 25 años trabajábamos principalmente con referencias industriales, hoy contamos en nuestra tienda con cerca de cien quesos artesanos procedentes de toda la geografía española”, ha destacado José Manuel Manglano, propietario de Charcuterías Manglano.
Esta transformación está impulsada también por un consumidor cada vez más interesado en conocer el origen, las variedades y las historias que hay detrás de cada producto. “Mi principal profesor siempre ha sido el cliente. Sus preguntas, sus peticiones y su curiosidad nos han obligado a aprender y a construir una oferta de quesos cada vez más amplia y especializada”, ha afirmado Juan Méndez, propietario de La Boullette.
La profesionalización resulta igualmente necesaria para adaptar la oferta a cada mercado y conservar, presentar y explicar correctamente el producto. “El futuro del queso pasa por saber cuidarlo, adaptarlo a cada territorio y transmitirlo correctamente”, ha asegurado Andrés García, propietario de La Despensa de Andrés.
La hostelería completa esta cadena de prescripción y convierte al equipo de sala en un actor clave para acercar el queso al consumidor. “La sala es fundamental en cualquier establecimiento. Son los camareros quienes reciben, conocen, acompañan y cuidan al cliente”, ha señalado Toni Gerez, jefe de sala y sumiller del Castell de Perelada, reconocido con una estrella Michelin. Para el experto, “en hostelería tenemos que buscar siempre sorprender al cliente, ya sea con un vino, un licor o un carro de quesos”.
Las mejores tablas de quesos

El talento profesional también ha tenido un papel protagonista con la celebración del Concurso de la Mejor Tabla de Quesos, que ha reconocido la excelencia técnica, el conocimiento del producto y la creatividad en su presentación. En la categoría de charcutería, el primer premio ha recaído en Mari Carmen Lapuente, dueña de la Quesería Aladina, en Huesca, mientras que en la de hostelería, el reconocimiento ha sido para Juan David Marco, maître y frommelier del Restaurante Saddie, con una Estrella Michelin, en Madrid. Sus propuestas han destacado por la destreza en el corte, la armonía visual y la capacidad para explicar la selección de quesos y acercar al público nuevas formas de disfrutarlos.