martes, 21 julio , 2026

Acepta cambiar, o los gastos fijos te matarán

Por Matías Fonte-Padilla*

Cambio. Esta es la palabra clave para ir sobreviviendo a lo largo del tiempo. No podemos permanecer haciendo lo mismo, ofreciendo siempre el mismo producto o servicio, trabajando de la misma forma, porque nos estancaremos, y caeremos. Y Los gastos fijos, esos que pagamos pero en los que nunca nos fijamos bien y damos por “obligatorios” suponen un agujero negro económico para todo negocio.

El mundo está en constante transformación pero el ser humano trata, de forma automática, de alcanzar niveles de estabilidad. Una vez logrado, nos cuesta abandonar esa zona de confort porque supone incertidumbre, y no nos gusta sentirnos inseguros.

Así que muchas veces permanecemos en situaciones, personales o profesionales, que no nos gustan simplemente por el miedo a cambiar. Y van pasando los meses sin que hagamos nada al respecto.

Esto lo saben las empresas que ofrecen servicios: telefonía, electricidad, seguros, asesoría, supermercados, proveedores, etc. Es por ello que invierten todo lo posible en campañas de marketing, muchas veces agresivas, con el objetivo de capturar clientes. Y así ofrecen los mejores precios posibles, a costa incluso de perder dinero durante un tiempo. No importa, porque saben que si logran su objetivo de captar un nuevo cliente, a ese lo tendrán por largo tiempo. Es más, saben que aunque le suban el precio del servicio o no lo mejoren, no va a pasar nada, el cliente permanecerá fiel, sin ni siquiera planteárselo.

El porqué un cliente deja una compañía por otra, tiene que ver mucho con factores subjetivos y emocionales. Tienen que darse una serie de circunstancias personales para que alguien decida cambiar de empresa suministradora. Uno de esos factores es tener tiempo: sin tiempo para pensar y comprobar las condiciones de otras compañías nadie realiza el cambio.

Un emprendedor/a siempre está limitado. Desde que se levanta hasta que se acuesta no para de trabajar y tomar decisiones, el día a día es muy duro y exigente, y pocas veces se detiene a planificar. Obviamente es un error. De nada sirve saber navegar, y navegar a gran velocidad, si no se sabe a que puerto quieres ir.

Y así es como el emprendedor/a se entrampa con servicios que no necesita, o que tienen un precio abusivo. Cuando inicia su proyecto lo que desea es tener todo funcionando bien, por lo que contrata telefonía, la asesoría, prevención de riesgos, etc, etc. Y se queda tranquilo porque ya lo tiene resuelto. Se siente seguro porque además tiene tiempo para dedicarse a lo que es realmente importante, trabajar.

Lo que no se da cuenta es que el tiempo pasa, mes a mes, y que todo va cambiando. Desde el tamaño de su propia empresa hasta las ofertas de los proveedores. Todo cambia, menos el/ella, que sigue trabajando duramente.

Y es así como la empresa suministradora, que tenía un precio tan magnífico, cambia las condiciones del contrato, y empieza a cobrar más por el mismo o peor servicio. O como otras empresas ofrecen mejores condiciones, pero el emprendedor no las ve, no tiene tiempo para valorarlas.

Los gastos fijos se convierten entonces en la medida del éxito del negocio. Si con nuestros ingresos logramos pagarlos todos los meses habremos dado un paso importante para el éxito, o eso creemos. Y así, mes tras mes, vamos pagando. Lo que tenemos que ser conscientes es que lograr pagar los gastos fijos todos los meses no debe ser el objetivo de nuestra empresa. Si sólo logramos esto es un gran fracaso profesional, lo que estamos haciendo en realidad es dejándonos nuestra piel y nuestra vida en trabajar para nuestros proveedores, convirtiéndonos en sus esclavos económicos. No estamos trabajando para nosotros, sino para ellos. Y si no los vigilamos de cerca, nos seguirán exprimiendo todo lo que puedan.

Por ello hay que aceptar el cambio. Hay que estar atento y preguntarnos cuánto nos están cobrando y qué servicio nos están ofreciendo en cada momento. Si crecemos es lógico que nos cobren más, pero la mayor parte de las veces se olvidan de disminuir la cuota cuando nuestra empresa ha bajado su actividad. Es más, si crecemos en determinados proveedores podemos optar a precios más baratos precisamente porque manejamos más volumen, pero tenemos que ser nosotros los que se los recordemos.

Y si comparamos bien precios, veremos como quizás estamos pagando de más, simplemente porque ni siquiera nos hemos molestado en saber cuanto cobran las demás compañías suministradoras. Por eso, cuando comunicamos que nos vamos de un proveedor, por ejemplo telefonía, nos llaman para ofrecernos unas condiciones realmente ventajosas. En ese momento es cuando tenemos que decidir si nos quedamos con el proveedor de siempre o cambiamos. La pregunta es ¿y por qué nos han cobrado de más durante tanto tiempo, cuando eramos clientes fieles?

También debemos vigilar nuestra pasividad. Como ejemplo, no cambiamos esa bombilla que consume demasiado porque no tenemos tiempo, y así mes a mes pagamos más electricidad. Y la empresa suministradora encantada con nosotros y nuestra comodidad.

En definitiva, debemos planificar parte de nuestro tiempo para estar atentos a nuestros gastos fijos, a nuestros proveedores de servicios, a sus facturas y servicios. Y sin miedo al cambio, negociar siempre las condiciones que mejor se adapten a nuestro volumen de negocio.

Los gastos fijos suponen un lastre importante en la economía de toda empresa. No podemos dejarnos comer por ellos. Gestionarlos bien es importante para lograr el éxito empresarial. Tú eres quien decides quienes son tus proveedores, no ellos. Crea Tu Futuro y disfruta del camino. Será duro, pero será tuyo. Y empieza hoy. ●

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