Fátima Cabrera – Empresaria, propietaria de Cafat
El mundo de la moda y la estética, tan aparentemente frívolo y superficial, cuenta con personalidades que se oponen radicalmente a esos prejuicios. Fátima Cabrera, empresaria del sector de las peluquerías, es una persona muy reflexiva y espiritual. De orígenes muy humildes, no ha dejado de prosperar desde que inició su carrera laboral, con nueve años, repartiendo pan en el Valle Jiménez. A los 14 se empleó como dependienta en una tienda de productos de belleza y a los 23 abrió su primer salón de estética. Ahora es propietaria de Cafat, una de las cadenas de peluquerías más prestigiosas de las Islas. CANARIAS EMPRESARIAL ha hablado con ella de su carrera y sus nuevos proyectos.
-¿Cómo fueron sus inicios en el mundo empresarial, en el año 1980?
“En esa época yo era esteticién. Trabajé, durante nueve años, con las firmas de cosmética Lancôme, Helena Rubinstein, Biotherm y L’Oreal. Ahí nació mi ilusión de abrir un salón de estética, y al final me decidí. Empecé poco a poco, con una empleada, y luego surgió la necesidad de poner una peluquería que me demandaban los clientes. La abrí en la calle Porlier, 52. Ese fue mi comienzo”.
-¿Desde el principio le fue bien?
“Los inicios fueron duros, pero logré salir adelante. Luego se me presentó la posibilidad de abrir otro salón en el Centro Comercial Alcampo La Laguna. Quería cambiar la idea de la peluquería tradicional que en esa época se situaban en los primeros o segundos pisos, en locales cerrados. Quería que fuera abierta y que estuviera a la vista de todo el que pasara frente al local. Que pudiera ver cómo se cogían rulos, cómo se teñía, cómo se peinaba. Prácticamente traje esa moda a Tenerife.”
-Se unió a la franquicia Cebado en el año 1990, en una relación que duró siete años ¿qué tal fue esa relación?
“En ese momento, todavía no era peluquera. Estudié en una escuela en Italia, y luego hice un curso de 21 días en Cebado. Eso sirvió para darme cuenta de que había algunas cosas en mi peluquería que no se hacían bien, por eso fui a Barcelona a tratar de unirme a la franquicia Cebado. Lo logré, y trabajamos juntos durante cinco años. Durante ese periodo aprendí mucho y cogí muchas ideas. Pasado ese tiempo, descolgué el letrero de la franquicia, nadie se enteró, y eso para mí fue una gran satisfacción. A partir de ese momento seguí con mi propia idea, con mi marca, con cortes creados con estilo propio”.
-En el año 1997 inicio la creación de la moda Cafat…
“Creamos tres cortes en cada temporada. María Eugenia lleva la parte técnica y yo la parte de corte. Eso nos anima a hacer nuevas aportaciones, a evolucionar continuamente. Hemos trabajado para L’Oreal, y nuestras creaciones han salido en revistas como Vogue y en otras europeas”.
-A partir de 1992 ha abierto salones Cafat en diferentes centros comerciales de la Isla. ¿Qué ventajas tienen situar los salones en centros comerciales?
“En un centro comercial viene la familia completa. Tienen la posibilidad de apuntarse a un servicio de la peluquería para una hora después, y mientras tanto pueden comprar en las tiendas, comer algo, para luego volver y ser atendidos rápidamente. Es más fácil para el cliente y para el peluquero. Y ya nos hemos acostumbrado a esa dinámica”.
-En el año 1999 abrió su primera peluquería masculina ¿qué le llevó a hacerlo?
“En esos años, los hombres iban a la barbería a cortarse el pelo y a afeitarse. Pero nosotros le ofrecíamos una peluquería de imagen con un servicio de calidad, rápido, y adaptado a las características de cada uno. Al principio fue complicado, pero acabó siendo un éxito”.
-¿Cuántos salones tiene la cadena Cafat en estos momentos?
“Cuatro: en el Centro Comercial Alcampo, en el Centro Comercial Continente de Añaza, Centro Comercial La Villa y en El Corte Inglés. En la calle Porlier teníamos la escuela, pero ya sobra gente que sepa de peluquería, por eso decidimos cerrarla”.
-¿Todos los profesionales que trabajan en los salones Cafat estudiaron en esa escuela?
“La mayor parte de nuestros empelados pasaron por la escuela Cafat. Los formamos durante seis meses y luego les ofrecimos una bolsa de trabajo. Por eso, muchos siguen con nosotros. Y el resto están bien colocados en otras peluquerías”.
-¿Qué opina de la formación de peluquería que se ofrece en la Isla?
“Creo que lo hacen bien. Se forma adecuadamente sobre todo en los institutos. Pero creo que la enseñanza debería durar menos, porque los alumnos se acaban aburriendo de estar dos años estudiando peluquería. Yo creo que el tiempo ideal es un año y medio, e insistiría más en enseñar estilo y corte de caballeros”.
-¿Cómo está afectando la crisis al sector de las peluquería y salones de estética?
“Al sector de la estética ha llegado la crisis como lo ha hecho en todos los demás sectores. Los clientes que antes se hacían tres servicios ahora se hacen uno, y ahora los caballeros piden cortes al uno que les dure más tiempo. Pero menos mal que no estamos en Madrid, porque allí lo están pasando muy mal por el aumento del IVA al 21%”.
-¿Cuándo empezaron a notar los efectos de la crisis?
“Hace cinco años ya se empezaba a notar que los beneficios iban a menos”.
-Hace unos diez años hubo un auge de apertura de peluquerías en Tenerife ¿Cree que la oferta se ha saturado?
“Sí hubo un boom, todo el mundo quería ser peluquero, y montaron su propia peluquería, que iban bien al principio, pero ahora han tenido que cerrar en muchos casos. Espero que vuelvan pronto esos buenos momentos”.
-¿En sus 33 años de carrera ha notado una crisis semejante a la actual?
“En el año 1979 hubo una crisis muy fuerte y posteriormente hubo algunas más, pero como la de ahora no la había vivido”.
-En el año 2009 se creó la Asociación de Peluqueros y Estilistas de Tenerife, auspiciada por el Cabildo, con la finalidad de velar por la calidad y la profesionalidad de los establecimientos de la Isla. ¿Ha cumplido con esos fines?
“Creo que esa asociación está en el buen camino, aunque todavía es pronto para ver grandes resultados, pero se están haciendo cosas bonitas, con mucha ilusión. Al frente de esta asociación están los profesionales del sector y creo que se conseguirá lo que queremos todos. Por mi parte, tuve la gran suerte de que el Cabildo considerara a mis peluquerías como de las mejores de la Isla, y me haya dado las placas de ‘calidad y buen servicio’ para todos los salones”.
-¿Recomendaría a un joven empresario del sector de la estética y la peluquería, que se una a una franquicia?
“Depende del empresario, de la ilusión, de las ganas de trabajar que tenga y de sus conocimientos. En la Isla se han establecido muchísimas franquicias y muy pocas han funcionado”.
-¿Siguen habiendo franquicias en Tenerife?
“Ahora hay muy pocas. La última que se estableció fue Marco Aldany, y la acaban de cerrar. Creo que es mal momento para arriesgarse. Si no hay ayudas de los gobiernos, en estos momentos es muy complicado sacar un nuevo proyecto adelante, ya sea con franquicia o sin ella”.
-¿Qué recomendaría a un joven peluquero con ganas de abrir su propio negocio?
“Ahora van a cerrar unas 10.000 peluquerías en toda España. Creo que es el momento de esperar por lo menos durante dos años. Recomiendo a todos los jóvenes peluqueros que sean empleados y que trabajen en las mejores peluquerías, para aprender. Hay que ser empleado para luego ser empresario”.
-Entre sus nuevos proyectos está el de protagonizar un programa de televisión…
“Sí, el programa trata a personas con enfermedades psicológicas, a las que intentamos ayudar haciéndoles una transformación de aspecto. Salen rejuvenecidas y con mayor autoestima. Son trece programas, muy bonitos y emotivos. Creo que los emitirá la Televisión Canaria, y probablemente comience a final del mes de enero, pero todavía no es seguro. ●