Luis Vicente Martín de Paz – presidente de la Asociación Española de Criadores de Ganado Vacuno de Raza Palmera (AVAPAL)
Reúne sobradas virtudes: las cualidades de su grasa, la ausencia de metales pesados, la posibilidad de consumirla fresca, la certeza de que el animal ha sido criado con productos naturales… La carne de vacuno de Raza Palmera ha sido calificada recientemente con el sello de calidad diferenciada ‘Raza Autóctona 100%’, y ahora se autoriza usar la marca Reserva de la Bisofera, en un contrato que han firmado Luis Vicente Martín de Paz, presidente de la Asociación Española de Criadores de Ganado Vacuno de Raza Palmera (AVAPAL), y Antonio San Blas, director ejecutivo de la Reserva Mundial de la Biosfera La Palma. Martín de Paz explica a CANARIAS EMPRESARIAL “el valor añadido a la carne de ganado vacuno de raza palmera” que dan estas distinciones.
-¿Qué ventajas tiene para los productores la marca Reserva de la Biosfera?
“Después de recibir recientemente el sello de calidad diferenciada ‘Raza Autóctona 100%’, otorgado por el Ministerio de Agricultura, la marca Reserva de la Biosfera de la isla de La Palma da un nuevo valor añadido a la carne de nuestro ganado”.
-¿Qué obligaciones tienen los ganaderos que producen esa carne, con la marca Reserva de la Biosfera?
“Los responsables de la reserva de la Biosfera llevan un control para que los ganaderos no actuemos contra el medio ambiente. Intentamos, lo más posible, no hacer daño a la naturaleza con nuestra actividad. Es solo eso. Además, otros productos palmeros tienen la marca de la Reserva de la Biosfera, como el mojo, el gofio, entre otros”.
-¿Qué tamaños tienen las explotaciones del Ganado Vacuno de Raza Palmera?
“Todas son pequeñas: 3 o 4 ganaderías tienen entre 20 y 30 animales; el resto no pasan de los seis animales”.
-¿Qué tipo de alimentación recibe el ganado?
“La mayor parte de la alimentación es pasto, porque los animales están sueltos en el campo. Aunque, algunos meses de invierno, o cuando las vacas están para parir, se acompaña con restos de fruta, tallos, y en alguna ocasión se complementa con pienso, para ganar algo más de peso”.
-¿Qué características tiene la carne?
“Tiene algunas diferencias con el resto de carnes de vacuno. Llevamos tres años haciendo estudios genéticos, para ver las diferencias de la carne de nuestros animales con respecto al resto de razas. La carne de vaca palmera es un alimento bajo en grasa. Su pequeño porcentaje es beneficioso para la salud puesto que casi la mitad la compone el ácido graso oleico, el cual es bueno para personas que padezcan hipertensión y altos niveles de colesterol. Tiene más proteína, menos humedad y un 10% más de minerales en comparación con la carne de origen comercial. Además de eso, una técnico de la Universidad de Las Palmas escribió una tesis sobre la presencia de metales pesados en la carne, y comparó la carne de raza palmera con la de otras razas. La presencia de metales tóxicos en la carne de nuestro ganado, como el plomo y el cadmio, están muy por debajo de la media, es 10 veces inferior al de la carne foránea. Además el índice de Aterogenicidad de la carne de vaca Palmera es de 0,8 frente al 1,1 de la carne de origen comercial. Por todo eso, se sitúa como una carne cardiosaludable”.
-¿La carne se consume fresca?
“Se está buscando, para los animales que son mayores, hacer una maduración de la carne, pero ese es un proyecto a largo plazo. Ahora mismo, todo lo que se produce, se vende en fresco”.
-¿Dónde se vende?
«Se vende todo en la isla de La Palma, concretamente en cuatro carnicerías: en El Paso, en Los Llanos, en Breña Baja y en Garafía; además se puede encontrar en el restaurante El Duende del Fuego, en Los Llanos de Aridane, donde los platos de carne están hechos con raza palmera».
-¿Qué cantidad de carne se vende anualmente?
«La que está en el libro genealógico, de la que nosotros llevamos el registro, se vende unos 30.000 kilos de carne anual. Pero con el sello de calidad, solo lo tienen 12 ganaderos de los 48 que crían vacas de esta raza, hay que esperar a que termine el primer año de existencia, para saber qué cantidad se vende con este sello».
-¿El ganado vacuno de raza palmera está en peligro de extinción?
«Tenemos aproximadamente unos 500 animales, eso significa que sigue en peligro de extinción. Esperamos que, por lo menos, se mantenga. De momento nos han valorado los expertos que, con tan pocos animales, tangan poca consanguinidad entre ellos, casi del 0%. Lo hemos conseguido con el libro genealógico y con los controles de nuestra técnico. Los ganaderos nos preguntan, cuando llevan a torear a las vacas, la consanguinidad que tienen los animales».
-¿El programa de conservación de la raza lo gestiona AVAPAL?
«Sí, los libros genealógicos los tiene que llevar una asociación de productores, que no puede ser públicas. Los ganaderos se constituyen en una asociación y es ella la que lleva el libro, lo que pasa es que los gastos para mantenerlo están financiados por las entidades públicas, como pueden ser el Gobierno de Canarias y el Cabildo de La Palma. Nosotros no podemos tener laboratorios propios porque sería muy costoso, por eso nosotros buscamos un laboratorio especializado, en la mayoría de los casos, en la península, que pagamos con las subvenciones de las administraciones, para hacer las analíticas, bien sean genéticas, de consanguinidad, de parentesco o cualquier otra».
-¿Es suficiente ese dinero que reciben de las administraciones públicas para la conservación de la raza?
«Es suficiente para tener la actividad mínima. Pero para realizar más estudios, nuevas investigaciones, que necesitamos hacer, debemos buscar financiación alternativa».
-¿Hay jóvenes ganaderos que vengan a sustituir a los mayores?
«No, la mayoría de los ganaderos nos estamos haciendo mayores, y no hay relevo generacional. Eso complica a medio plazo la continuidad de la raza, y provoca que vaya disminuyendo la cantidad de animales. Eso se debe a la cantidad de problemas que supone la legalización de cuadras, por eso los jóvenes no se deciden a entrar en este sector».
-Es un sector bastante sacrificado…
«No tanto, cualquier sector requiere de un sacrificio. Teniendo una buena cuadra y llevando los controles adecuados, no lo es tanto. Lo que pasa es que no se ponen los medios para que sea más llevadero para los jóvenes ganaderos».
-¿En La Palma es especialmente complicado la tramitación de permisos?
«Sí, tenemos muchos problemas con los responsables de medio ambiente. Media isla está protegida, y eso limita mucho. La zona de costa está toda habitada, por eso nos obligan a irnos a las zonas altas, pero allí el terreno es muy inclinado y si tiene más de un 15% de inclinación no permiten roturar para construir una cuadra. Además, no se ponen de acuerdo el Gobierno de Canarias, el Cabildo de La Palma y los ayuntamientos para que no tengamos que ir a esas tres administraciones para pedir los permisos. También hay que añadir el alto coste que supone comprar el terreno, levantar la cuadra y comprar los animales. Todo eso hace que, los jóvenes que lo intentan, acaben cansándose y se dediquen a otro sector».