La expansión del turismo ha traído consigo grandes oportunidades económicas, pero también importantes desafíos sociales, culturales y medioambientales. Ante esta realidad, cada vez más destinos apuestan por mejorar su gobernanza turística, un concepto clave que va más allá de la promoción o la infraestructura, y que pone el foco en cómo se toman las decisiones y quién participa en ellas.
La gobernanza turística se refiere a la forma en que se organiza, coordina y regula el desarrollo del turismo en un territorio. No se trata solo de lo que hacen las administraciones públicas, sino de cómo colaboran con el sector privado, las comunidades locales, las organizaciones sociales e incluso los propios turistas.
En palabras sencillas: quién decide, cómo se decide y con qué objetivos se gestiona el turismo.
¿Por qué importa tanto?
Porque sin una buena gobernanza, el turismo puede generar más problemas que soluciones. La gentrificación, la saturación de espacios públicos, el encarecimiento de la vivienda o el deterioro ambiental son solo algunas de las consecuencias de un turismo mal gestionado.
Y esto no es exclusivo de las grandes capitales. También afecta a destinos insulares, rurales o patrimoniales, donde los recursos son limitados y la convivencia entre residentes y visitantes requiere equilibrio.
Claves para una gobernanza eficaz
Los expertos coinciden en varios elementos esenciales:
- Participación activa de todos los actores, especialmente de la población local.
- Coordinación entre niveles de gobierno (local, regional, nacional).
- Transparencia y acceso a la información sobre decisiones y políticas turísticas.
- Planificación estratégica a largo plazo, con enfoque sostenible.
- Capacidad de respuesta ante crisis y cambios del mercado (como pandemias o fenómenos climáticos extremos).
Voces del sector
“La gobernanza es el pegamento que une todas las piezas del turismo sostenible. Sin estructuras participativas, no hay equilibrio posible entre el desarrollo económico y el bienestar de la comunidad local.”
— Sandra Infante, directora de DES – Digital Enterprise Show
Buenas prácticas en marcha
Barcelona ha creado mecanismos de participación ciudadana para debatir sobre el uso del espacio público y el control del alquiler vacacional. En Costa Rica, el modelo de turismo sostenible se apoya en una gobernanza robusta, con certificaciones y colaboración público-privada.
En Canarias, algunas islas han iniciado procesos para repensar su modelo turístico, apostando por la diversificación, la digitalización y la sostenibilidad. Sin embargo, queda mucho por hacer para construir estructuras de gobernanza sólidas, con voz real para todos los implicados.
Mejor gobernanza
En un momento donde el turista es más consciente, exigente y digital, los destinos que apuesten por una gestión participativa, transparente y equilibrada no solo serán más sostenibles, sino también más competitivos.
La gobernanza turística no es solo una herramienta técnica. Es, sobre todo, una apuesta por el diálogo, la corresponsabilidad y el compromiso con el territorio.