El turismo en Canarias no solo es el motor económico de las islas, sino también un espacio donde el talento local y la formación especializada se convierten en herramientas estratégicas para garantizar un modelo turístico más competitivo, innovador y sostenible. En un contexto global cada vez más cambiante, donde las preferencias del viajero evolucionan constantemente y la tecnología transforma las formas de operar, el capital humano adquiere una relevancia crucial. La profesionalización del sector turístico no es una opción, es una necesidad urgente.
El turismo representa más del 35% del PIB de Canarias y da empleo directo o indirecto a más de 350.000 personas. No obstante, en pleno proceso de transformación del modelo turístico, los desafíos son cada vez más exigentes: digitalización, sostenibilidad, diversificación, experiencia de cliente, accesibilidad e inclusión. En este contexto, el capital humano se posiciona como el eje vertebrador del turismo del futuro.
Según el último informe del Observatorio Canario de Empleo (OBECAN), más del 60% de las ofertas de empleo en turismo exigen algún tipo de cualificación específica, aunque todavía un alto porcentaje de trabajadores del sector cuenta con niveles formativos básicos. La brecha entre las necesidades del mercado y la formación disponible es una preocupación creciente.
Retos del nuevo turismo
Las universidades y centros de formación profesional en Canarias han comenzado a adaptar su oferta académica a las nuevas demandas del sector. Grados y másteres en turismo, programas de especialización en marketing digital, sostenibilidad, gestión de destinos inteligentes, revenue management y turismo experiencial, están en auge. Además, iniciativas como las lanzadas por la Escuela de Organización Industrial (EOI) o la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC) contribuyen a acercar la innovación tecnológica al ámbito turístico.
Pero aún queda camino por recorrer. Es vital reforzar las alianzas entre el sector empresarial, la administración pública y las instituciones educativas, para diseñar programas formativos alineados con las necesidades reales del mercado. El turismo no solo necesita camareros o recepcionistas; demanda gestores de datos, especialistas en inteligencia turística, desarrolladores de experiencias inmersivas, expertos en accesibilidad, guías digitales y mucho más.
Apostar por el talento local
El talento canario tiene un enorme potencial. Jóvenes con ideas frescas, profesionales con experiencia internacional que regresan a las islas, emprendedores que ven en el turismo una plataforma para la economía creativa, la economía azul o la economía circular. Identificar, atraer y retener talento local debe ser una prioridad estratégica para los próximos años.
Además, fomentar programas de reciclaje profesional y formación continua permitirá que quienes ya trabajan en el sector se adapten a las nuevas exigencias del mercado. La formación no termina con un título universitario: es un proceso constante, especialmente en una industria tan dinámica como la turística.
Canarias, laboratorio de innovación turística
Gracias a su diversidad de paisajes, climas, culturas y tipologías de turistas, Canarias tiene el potencial de convertirse en un laboratorio vivo de innovación turística. Pero para que eso ocurra, es imprescindible contar con talento formado, capacitado para diseñar, testar y escalar nuevos modelos de negocio, productos turísticos y soluciones tecnológicas.
Invertir en talento es invertir en el futuro del turismo en Canarias. Porque solo con personas preparadas, motivadas y conectadas con las tendencias globales, las islas podrán liderar una nueva etapa del turismo basada en el conocimiento, la sostenibilidad y la excelencia.
