Núria Viaplana – cofundadora de Un Rodeo
“Echaba de menos esa sensación de descubrimiento que experimentas cuando viajas: conocer personas nuevas, probar actividades distintas…”. Así explica a Canarias Empresarial, la manera en la que surgió Un Rodeo, su cofundadora, Núria Viaplana. Señala que se trata de: “generar espacios donde las personas puedan coincidir de forma orgánica, conectar y vivir experiencias que aporten valor real”.
-Un Rodeo nace con un concepto muy potente: ‘cruzando historias’. ¿Cómo surge la idea y qué significa realmente para ti este enfoque?
“Un Rodeo nace de una inquietud muy personal que compartimos en un momento clave con mi amiga y ahora socia Clara, y que pronto entendimos que era colectiva. Me di cuenta de que, aunque tenía un círculo estable y planes recurrentes, echaba de menos esa sensación de descubrimiento que experimentas cuando viajas: conocer personas nuevas, probar actividades distintas, salir de tu zona de confort sin pensarlo demasiado.
‘Cruzando historias’ no es solo un claim, es nuestra razón de ser. Significa generar espacios donde las personas puedan coincidir de forma orgánica, conectar y vivir experiencias que aporten valor real, ya sea aprendiendo algo nuevo, compartiendo una conversación interesante o simplemente riéndose con desconocidos.
Para mí, cruzar historias es generar conexiones inesperadas que pueden transformar no solo una experiencia puntual, sino la forma en que un equipo colabora y crece”.
– ¿Qué vacío o necesidad detectaste en el sector de los eventos y la gestión creativa que te impulsó a lanzar esta nueva empresa?
“La idea tomó forma entre cañas y cafés en Barcelona. Detectamos algo muy claro: en el mundo empresarial existían muchas formaciones y actividades de ‘team building’, pero pocas lograban conectar de verdad con las personas.
Nos dimos cuenta de que la mayoría de propuestas para empresas eran o demasiado teóricas, o demasiado lúdicas sin profundidad. Faltaba un punto intermedio: experiencias que combinaran aprendizaje real con conexión humana y una narrativa creativa que generara impacto.
Nos preguntamos: ¿por qué no crear ese mismo tipo de experiencias —creativas, dinámicas y formativas— pero pensadas para equipos que quieren algo más que “otra formación” o “otra actividad de cohesión”? Equipos que necesitan aprender, sí, pero también compartir, inspirarse y relacionarse desde un lugar diferente.

Ahí vimos el vacío: en las empresas faltaban propuestas que integraran aprendizaje + socialización + storytelling creativo de una forma auténtica, participativa y memorable”.
– Desde tu rol en cofundadora, ¿cómo equilibras la visión estratégica con la creatividad en cada proyecto?
“Para mí no existe estrategia sin creatividad ni creatividad sin estrategia. En Un Rodeo ambas dimensiones se retroalimentan constantemente.
Venimos de backgrounds en marketing, periodismo, eventos y comunicación, lo que nos permite diseñar experiencias con intención. Cada evento tiene un objetivo claro: ¿queremos fomentar networking? ¿romper el hielo? ¿crear recurrencia? ¿posicionarnos en un territorio concreto?
A partir de ahí, la creatividad no es decorativa, es funcional. Diseñamos dinámicas específicas para que la gente interactúe, personalizamos cada experiencia según el público y trabajamos cada detalle —desde la narrativa hasta la puesta en escena— para que todo tenga coherencia.
Nuestra estrategia es creativa por definición. Y eso es precisamente lo que nos diferencia”.
– ¿Qué diferencia a Un Rodeo de otras empresas de servicios de eventos más tradicionales?
“Nuestra diferencia no está solo en el formato, sino en la intención.
Un Rodeo tiene un espíritu joven, desenfadado y muy humano. No organizamos eventos para que la gente simplemente asista; los diseñamos para que conecten.
Para nosotras, el mayor indicador de éxito no es el sold out, sino que al terminar el evento los asistentes se queden con ganas de más. Ese momento aparentemente sencillo demuestra que la experiencia ha trascendido la actividad en sí”.
– ¿Cómo se construye una experiencia que conecte emocionalmente con las personas y no se quede solo en lo estético?
“El gran reto hoy en día es no quedarse en lo visual. Vivimos en la era de lo ‘instagrameable’, pero la estética sin conexión no deja huella.
En Un Rodeo trabajamos mucho el diseño emocional de la experiencia. Creamos dinámicas que faciliten conversaciones reales, fomentamos un ambiente cercano desde el primer minuto y cuidamos la energía del grupo como si fuera un organismo vivo.
Cuidamos tanto el detalle que conseguimos traspasar la barrera racional del evento en sí y convertirlo en algo que el asistente vive de forma personal y significativa”.
– ¿Qué importancia tiene la coordinación de equipos, proveedores y clientes en el éxito de un evento?
“La coordinación es clave porque es lo que convierte una buena idea en una experiencia real y coherente.
Ahora mismo, Clara y yo somos todo el equipo. Gestionamos estrategia, creatividad, producción y relación con proveedores y asistentes. Esto nos da una visión 360º y una agilidad enorme en la toma de decisiones. No hay filtros ni pérdida de información: lo que pensamos es exactamente lo que se ejecuta.
Esa implicación total nos permite cuidar cada detalle y asegurar que la experiencia que prometemos es la que realmente se vive”.
– ¿Cuál dirías que es el mayor reto en la gestión de eventos hoy en día?
“El mayor reto hoy es generar experiencias que realmente aporten valor, especialmente en el entorno empresarial, donde la exigencia es cada vez mayor.
Las empresas ya no buscan solo un evento puntual o un teambuilding dinámico. Buscan experiencias que refuercen la cultura interna, mejoren la cohesión de equipo y estén alineadas con sus valores y objetivos.
En nuestro caso, ya estamos desarrollando eventos para empresas y eventos privados, trasladando nuestra esencia de marca al ámbito corporativo. El reto está en mantener esa autenticidad y ese componente humano que nos define, pero adaptándolo estratégicamente a cada organización. Para nosotras, la clave está que el alma creativa siempre esté presente”.
– El storytelling es clave en vuestro planteamiento. ¿Cómo se traduce ‘cruzar historias‘ en un evento real?
“Cruzar historias no es una metáfora, es algo que diseñamos de forma intencionada.
Nosotras no dejamos esa conexión al azar. Diseñamos dinámicas que facilitan la conversación, rompemos el hielo desde el minuto uno y generamos un ambiente seguro y cercano donde compartir es natural.
Cuando eso ocurre, el evento deja de ser una actividad y se convierte en una experiencia compartida. Y ahí es donde realmente se están cruzando historias”.
– ¿Crees que las marcas están entendiendo la importancia de generar experiencias con propósito y relato propio?
“Creo que ahora mismo el mercado está en transición.
Todavía existen empresas que ven los eventos como algo accesorio o puramente lúdico. Pero cada vez más marcas —especialmente las nuevas generaciones de empresas— entienden que la cultura interna y la conexión entre equipos no es un “extra”, es una ventaja competitiva.
Un equipo motivado, que se conoce y conecta de verdad, colabora mejor, se comunica mejor y, en consecuencia, obtiene mejores resultados. La cohesión no es algo intangible: impacta directamente en la productividad, la creatividad y la retención de talento.
Las empresas que están apostando por experiencias con propósito y relato propio están construyendo cultura, no solo organizando eventos. Y en un entorno donde atraer y fidelizar talento es clave, eso marca una diferencia enorme”.
– Desde tu experiencia, ¿qué tendencias están marcando el futuro de los eventos y las experiencias de marca?

“El futuro de los eventos va hacia experiencias más conscientes, más humanas y más intencionadas.
Existe una saturación enorme de estímulos digitales, planes masivos y propuestas que buscan ser virales antes que memorables. Frente a eso, la tendencia más fuerte es volver a lo esencial: conexión real, comunidad y propósito.
En el entorno empresarial especialmente, los eventos dejan de ser algo puntual para convertirse en herramientas estratégicas de cultura y cohesión de equipo. Ya no se trata solo de “hacer algo diferente”, sino de generar impacto interno y reforzar identidad.
Y, paradójicamente, en una era hiperconectada, una de las tendencias más potentes es la desconexión digital. Crear espacios donde las personas puedan estar presentes de verdad se está convirtiendo en un lujo”.
– ¿Cómo influye la tecnología sin perder el factor humano en los proyectos que desarrolláis?
“La tecnología nos ayuda en la organización, en la comunicación y en la medición de resultados, pero no es el centro de la experiencia.
Uno de nuestros pilares es precisamente invitar a la desconexión digital. Queremos que la gente esté presente, que se mire a los ojos, que escuche, que converse sin distracciones. En un mundo donde todo pasa a través de una pantalla, ofrecer un espacio donde eso desaparece genera un impacto mucho más profundo.
Para nosotras, innovar no significa añadir más tecnología, sino saber cuándo quitarla. Porque cuando eliminas el ruido digital, lo que queda es lo verdaderamente importante: las personas”.
–¿Qué aprendizajes personales te ha traído emprender con Un Rodeo?
“Emprender con Un Rodeo está siendo, sin duda, un máster acelerado de vida —a nivel profesional y personal.
Crear algo desde cero implica tomar decisiones constantemente, asumir riesgos y convivir con la incertidumbre. Pero también tiene algo profundamente transformador: ver cómo una idea loca que nació en una conversación se convierte en una realidad que impacta en otras personas.
He aprendido a confiar más en mi intuición, a gestionar el miedo y a entender que el liderazgo también consiste en sostener la visión cuando todavía no todo el mundo la ve clara.
Algo que me ha sorprendido muchísimo es la cantidad de personas que han querido ayudarnos desde el principio. Eso te demuestra que cuando un proyecto se construye con propósito real, la gente lo percibe y lo apoya.
Y, sobre todo, he confirmado algo: cuando crees en una idea y la ejecutas con energía, coherencia y alma, los resultados llegan. A veces no de la forma exacta que imaginabas, pero siempre en forma de crecimiento”.
– ¿Qué consejo le darías a quienes quieren crear proyectos creativos con impacto real?
“Primero, que definan muy bien qué significa ‘impacto’ para ellos. No todo impacto es masivo ni mediático. En nuestro caso, el impacto es social: ver cómo personas que no se conocían terminan conectando, creando amistades o incluso oportunidades profesionales.
Segundo, que no esperen el momento perfecto. Los proyectos creativos rara vez nacen con todas las respuestas claras. Se construyen caminando.
Y tercero, que lo hagan desde la autenticidad. Las ideas que realmente conectan no son las que intentan gustar a todo el mundo, sino las que tienen una identidad clara y coherente.
Emprender no es un camino fácil, pero sí profundamente transformador. Y si la idea tiene propósito, merece ser intentada”.
– Para quienes quieran contratar los servicios de Un Rodeo o conocer mejor cómo trabajáis, ¿cuál es la mejor forma de ponerse en contacto con vosotros?
“En Instagram encotraréis nuestra versión más transparente. Un escaparate sobre nosotras, nuestros eventos y la manera en la que trabajamos @un.rodeo.
En nuestra web, encontraréis información sobre el proyecto, nuestra manera de trabajar, algunos de los proyectos en los que hemos participado.
Y para contactarnos, rellena el formulario en el apartado de contacto de la web y este será el primer paso de un gran rodeo!
Porque al final, todo empieza con una conversación”.