Rentabilidad y conservación. Competitividad turística y regeneración del entorno
No se sorprendan si relaciono sostenibilidad con innovación, porque no es otro concepto para aprovechar la moda del término, sino más bien tratar de explicar los beneficios que puede aportar a destinos y empresas turísticas que necesitan cambios para mejorar sus resultados, tanto a nivel económico como social y ambiental.
Se podría decir que la innovación turística es un proceso dinámico de transformación del sistema turístico mediante la incorporación de conocimiento, tecnología, gobernanza y nuevas prácticas orientadas a mejorar la competitividad, resiliencia y sostenibilidad de empresas y destinos.”
La innovación implica cambiar aquello que no da los resultados esperados, por lo que es una estrategia permanente en cualquier proceso de gestión turística, pero sin embargo no se ha relacionado con la conservación e incluso más lejos con la regeneración de un Patrimonio o Capital Natural, al que también podría añadirse el social y cultural, porque sin todos ellos no habría valor en la propuesta de experiencia turística y por ende en el propio negocio.
…es fácil observar una serie de problemas comunes, como masificación, pérdida de calidad y rentabilidad, etc. que derivan de una mala gestión del destino, porque el modelo no es ni sostenible ni competitivo
Si se analizan muchos destinos turísticos, ya sean de litoral, urbanos, rurales, naturales o culturales, es fácil observar una serie de problemas comunes, como masificación, pérdida de calidad y rentabilidad, reputación, deterioro de recursos, etc. que derivan de una mala gestión del destino y empresarial, porque el modelo de gestión no es ni sostenible ni competitivo, quizás con miras cortas o a la inercia exclusiva del mercado.
Es cuando se necesita y urgentemente apostar por la innovación que ayude a cambiar el modelo que no funciona bien y que fácilmente vislumbra un futuro muy incierto o hasta desolador, si no se toman medidas a tiempo.
Por tanto, podría decirse que “La innovación turística consiste en reinventar o mejorar modelos turísticos que han dejado de ser eficientes, competitivos o sostenibles, mediante soluciones que permitan generar mayor valor económico, social y ambiental para empresas, visitantes y destinos.”
Ahora bien, dependiendo de la salud del ecosistema turístico, y su entorno físico y social, se podría decir que esta necesaria innovación podría ser de 3 tipos: innovación reactiva → resolver problemas existentes, innovación evolutiva → mejorar competitividad y adaptación futura, innovación transformadora → cambiar el modelo turístico actual hacia uno regenerativo.
Muéstrenme su empresa, negocio o destino turístico y podré decirles cuál sería la innovación que mejor podría funcionar para asegurar el éxito y no solo a corto plazo.
El destino es sin duda la atracción clave o el claim para una mayoría de visitantes, pero este depende directamente de la calidad del entorno natural y social. Funciona como un ecosistema donde todos sus elementos están interrelacionados y además vinculados a su “hinterland”, que también interactúa, tanto a nivel ambiental como social y económico.
Muéstrenme su empresa, negocio o destino turístico y podré decirles cuál sería la innovación que mejor podría funcionar
Y claro es este conjunto de atractores lo que le ayuda al destino y sus empresas tener un valor, que si este entorno natural y social pierde calidad, automáticamente el destino perderá también valor, pero en mayor proporción, es decir con un efecto multiplicador.
Por eso es tan crucial tener claro cuál es el modelo de gestión más idóneo, que, sin duda, en mi opinión, es aquel que sabe usar sus recursos de forma eficiente, es decir, sostenible y que es consciente de la importancia de la calidad o salud de su entorno, clave para preservar o mejorar su valor turístico.
Así, aquellos destinos y empresas que todavía no se acercan a este modelo deberían tener en cuenta la necesidad de innovar o cambiar de modelo si quieren asegurar su futuro.
Durante muchos años, incluso hasta ahora, el entorno o la Naturaleza, ha sido considerada como el escenario, donde se desarrolla la actividad turística, pero ya se está contemplando como un “activo”, lo que demuestra un gran cambio de actitud, que implica que debe protegerse, regenerarse e incluso financiarse.
Es un primer paso, pero muy grande.