Construir un hábitat donde vivir en un lugar con fuerte viento, altas temperatura y escasas precipitaciones, ¿podría motivar a algún arquitecto? Fernando Menís lo ha asumido como un reto. Siempre se ha preocupado por integran sus construcciones en el paisaje, de la mejor manera posible, alterando el medio mínimamente y aprovechando la propia energía de la naturaleza para hacerlo más confortable. Y eso lo ha conseguido en entornos idílicos de vegetación exuberante, pero ahora también lo quiere lograr en lugares inhóspitos, como el desierto del Sáhara. Menís está presente en el pabellón de Marruecos de la Bienal de Venecia 2014, que se celebra hasta el día 23 de noviembre, con el proyecto titulado ‘Hatching. El origen de una ciudad’, que tiene por objetivo “explorar maneras de crear un ambiente que fomenta y sostiene la vida en el interior de la misma, remontándose los fundamentos de la vida, ofreciendo lo que la vida en la tierra necesita”.
El arquitecto tinerfeño ha disfrutado de una amplia proyección internacional, con obras como la bodega ‘Uppa Winery’ en Crimea, Ucrania; el complejo vacacional ‘Bürchen Mystik’, en el enclave alpino del Valais, Suiza; el palacio de la música ‘Jordanki’, en Torún, Polonia; la piscina flotante dentro del Rio Spree, en Berlín, Alemania; entre otras. Todas estas edificaciones están enclavadas en lugares bucólicos de naturaleza fecunda. Pero ahora Menís se ha propuesto construir un edificio confortable en un entorno hostil. La maqueta que presenta en la Bienal de Venecia, es un cubo irregular con dimensiones de 1 m x 1 m x 1 m, que representa a una ciudad de 1 km x 1 km x 1km. Como el arquitecto explica, se trata de “una máquina capaz de producir vida en condiciones adversas, como las del desierto del Sáhara, a través de procesos y energías naturales: la captura de los vientos alisios a grandes altitudes, la condensación de agua de las nubes, protección de los vientos cálidos en las partes inferiores, protección contra el sol y creación de la frescura interior”.

Usando y potenciando las fuerzas de la naturaleza, un espacio inhabitable se convertirá en un oasis, generando un hábitat atemporal con las condiciones ideales para la vida. Usando las fuerzas de la naturaleza como las herramientas de diseño para originar un microclima habitable en el desierto. La abundancia de sol del desierto y los vientos del Océano Atlántico en grandes altitudes constituirán las principales fuentes de energía y proporcionarán los fundamentos para crear un ambiente habitable, de energía cero.
1. La ventilación natural y la humedad se obtendrán a partir de la captura de los vientos alisios frescos y húmedos del Océano Atlántico.
2. Los Vientos del norte erosionan la estructura, haciendo la cara norte más porosa, permitiendo que los vientos húmedos entren y formen densas nubes en el interior. La estructura porosa presente filtra y extrae la humedad de las nubes.
3. La base aislada también funciona como protección de los vientos cálidos inferiores.
4. El lado sur proporcionará refugio contra el sol
5. Los numerosos pequeños poros y grandes aberturas penetran a través de las periferias de la estructura. Estas son las entradas y salidas para el complejo sistema de canales y cámaras a través del cual los vientos pueden soplar, proporcionando frescura y ventilación en el interior.
En cuanto a los materiales que utiliza, Menís trata siempre de ser respetuoso con el entorno donde pretende intervenir, al que siempre intenta adaptarse. “Nosotros usamos mucho el hormigón en Canarias, porque históricamente ha habido arquitectos fantásticos que lo han trabajado muy bien, al igual que encofradores”. Pero ahora está realizando un edificio en Suiza, en el que utiliza la madera, porque “es lo que hay y lo que exige el clima donde está”; también construye un auditorio en Polonia, realizado con ladrillo rojo, porque “la ciudad entera está construida con ese material y porque lo fabrican muy cerca, no tienen que comprarlo fuera. Menis defiende lo que se denomina “arquitecto del kilómetro cero” porque utiliza métodos y materiales locales, lo más cercano posible. “Es una tendencia que hay ahora de desinternacionalizar, porque todos los materiales que vienen de lugares lejanos comportan unos gastos”.
Esta es la novena vez que Menís está presente en la Bienal de Arquitectura de Venecia, un importante encuentro internacional, en el que se dan cita los mejores profesionales del sector. Su primera visita fue en 2002, cuando presentó en el Pabellón de España, la propuesta titulada ‘el Charco rojo’. En el año 2005, en el Arsenale, dio a conocer su obra Magma Arte y Congresos. En el año 2006 presentó la Piscina en el Rio Spree. En el año 2008, dentro del pabellón de Taiwan, presentó el proyecto de la Casa Aurum. En el año 2012, presentó en el Pabellón de España dentro de la muestra ‘SPAIN LAB’ de un grupo de arquitectos españoles, la propuesta ‘Into the wall’ (Dentro del Muro) formada por tres proyectos realizados en Canarias. Y ahora en 2014, en el pabellón de Marruecos, presenta el proyecto ‘Hatching’.
Fernando Menis presentará también su proyecto ‘Hatching’ dentro del marco de la Universidad de Verano de Adeje. Realizará un Workshop denominado ‘Moldeando la Naturaleza para Crear Vida’, en el que se pretende explorar maneras de crear un ambiente que fomente y sostenga la vida en una nueva ciudad. Contará con la presencia de personas expertas de diferentes partes del mundo, entre ellas: Thomas Tsang, profesor de arquitectura en la Universidad de Hong Kong; Juan Roldán, profesor de arquitectura, arte y diseño de la Universidad americana de Sharjah, en los Emiratos árabes Unidos; Tarik Oualalou, Comisario del Pabellón de Marruecos en la Bienal de Venecia; Dulce Xerach, profesora de la Universidad Europea de Madrid; Andreas Ruby, crítico de arquitectura y teórico y finalmente, Wang Wei Jen, profesor de arquitectura de la universidad de Hong Kong. ●


