Jimmy Pons – experto en Innovación Turística
“Si viajabas cuando no eras 55+, después querrás seguir haciéndolo, continuar tu vida normal y aprovechar el tiempo. Eso lo que nos indica que es un segmento de clientes muy importante”. Así lo indica a Canarias Empresarial el experto en Innovación Turística Jimmy Pons, quien participó la semana pasada en TIS 2025, como ponente en dos sesiones, tituladas: ‘Curso de formación en IA para principiantes: Desmitificando la inteligencia artificial con casos prácticos’ y ‘Turismo Senior 55+: Innovar para un mercado en expansión’. Pons está considerado por Segestur entre los 150 más influyentes en turismo España; premio Hotel innovación 2025; desde 1996 impulsa proyectos en España y Latinoamérica, uniendo sostenibilidad, humanidad y tecnología; creador de FIRTUEX y del 55 Plus Hub; investigador en blockchain, IA, metaversos y NFTs aplicados al turismo; ideólogo de Fiturtech y del Hotel Living Lab; autor de libros sobre mindfulness ejecutivo y desconexión digital; ponente y docente en Innovación, Marketing, Web3 y Turismo Sostenible.
– ¿Cómo ha evolucionado el perfil del viajero senior en los últimos años?
“En nuestro entorno se vive cada vez más años y, sobre todo, con mejor calidad de vida, por los avances médicos, por una alimentación más consciente y por la cultura del ejercicio que ha cambiado completamente el concepto de madurez. Las personas van evolucionando en ese sentido, y si cuando no eras 55+ viajavas, después también querrás seguir haciéndolo, continuar tu vida normal y aprovechar más el tiempo. Eso lo que nos indica que es un segmento de cliente muy importante”.
– ¿Por qué este público prefiere viajar fuera de temporada alta?
“Ese es un aspecto muy importante también, porque lo vemos como un negocio. Muchos están prejubilados, jubilados o tienen tiempo libre, así que no dependen de las vacaciones escolares o laborales. Se pueden permitir viajar en temporada baja, cuando los destinos están con media ocupación, cuando los precios son más asequibles. En Canarias lo veréis, por ejemplo, cuando en nuestro invierno, vuestra ‘eterna primavera’, viajan a allí muchas personas de este segmento. Recuerdo que el pasado año di una charla en La Palma en noviembre y todos los huéspedes del hotel eran 55+. Me consta que en Canarias lo que queréis es alargar, y que estén más tiempo. Y esa es la segunda variable: la capacidad de extender lo más posible la estancia. Muchos europeos del norte hacen cálculos y piensan: con lo que me ahorro en calefacción vivo de maravilla en las Islas Canarias durante el invierno. Eso es lógico y sostenible”.
-¿Qué papel juegan los programas de turismo social o subvencionado en este fenómeno?
“Hay que tener en cuenta que el programa del Gobierno, el Imserso, está limitado por el número de plazas, y no todos pueden acceder a él. Sin embargo, la gente quiere viajar, y si tiene ese nivel económico, y como los precios no son tan altos, lo hace por su cuenta, y eso cada vez ocurre más. De hecho, hay que ver el crecimiento que hay de los operadores turísticos, que están lanzando líneas específicas para el segmento senior.
Lo que veo es que los operadores turísticos y otras empresas del sector les falta entender que no se puede coger el programa de verano y hacer lo mismo pero en temporada baja. No piensan que ese cliente tiene algunas necesidades diferentes. No lo adaptan”.
– ¿Qué importancia tiene la accesibilidad —física, digital y cognitiva— en la planificación de la oferta turística?
“Hay que empezar a tener en cuenta a ese cliente, porque cada vez más destinos están interesados en él. Y el que llegue con el mejor producto será quien lo consiga. Lo que pasa es que este cliente está cada vez más viajado, y exige más. Los destinos deberán entender eso. También implica pensar en los pequeños detalles, por ejemplo, en cosas tan simples como la altura de una bañera o el tamaño de la letra en los botes de champú en los hoteles. Yo mismo me he confundido más de una vez.
Tu me preguntabas por la accesibilidad, y eso no solo se refiere a crear productos para personas que van en silla de ruedas o con necesidades muy críticas. La accesibilidad universal puede ser para una persona que necesita que un paseo sea por un sitio plano, llano y claramente señalizado (de maneras cognitiva). Para eso también hay que formar a los profesionales, por ejemplo, a los recepcionistas de los hoteles, que deben adaptar sus explicaciones a las personas que nos están tan ágiles de mente y que requieren paciencia. Hablamos de empatía, inteligencia emocional…”
– ¿Cómo pueden los destinos y empresas adaptar y comunicar mejor su producto para este segmento?
“No tienen el producto adaptado y, en muchos casos, comunican fatal, porque los profesionales del sector suelen pensar que el cliente senior no esta en las redes sociales, pero se equivocan. Por ejemplo, mi madre con 82 años domina las redes sociales y WhatsApp, que da miedo.
Lo que haría primero, si fuera un destino o una empresa, es trabajar el producto, y luego, invitaría o crearía un grupo de testeadores de viajes de 55+ para probar esos productos, que puede ser gente local, por ejemplo de Canarias, no tienen que ser de Alemania. Y al miso tiempo que se hace eso, le pediría usar su imagen para tener contenido para promocionarlo. Y finalmente, lanzaría la campaña de marketing. Este es el proceso: primero, crear el producto; luego, mejorarlo; testearlo; y mientras tanto, generar contenido; y finalmente, realizar la campaña. Y para todo el proceso me ayudaría de la inteligencia artificial”.
– ¿Qué papel puede jugar la inteligencia artificial y el Big Data en todo esto?
“El gran problema que tienen la mayoría de las empresas es que no tienen posibilidad de tratar tantos datos. Yo hablo más de Smart Data que de Big Data, porque a veces tenemos tantos datos que no sabemos qué hacer con ellos. Sería bueno empezar a pensar en Smart Data, es decir, en los datos que necesitamos. Y aquí volvemos a la necesidad de saber cómo captar esos datos, y que luego sirvan para trabajar con la IA. La cuestión es: ¿con todos los datos que tengo, cómo los digiero para que la IA los interprete bien, y me de pistas de hacia dónde dirigirme?”.
– ¿Conoce ejemplos de destinos que estén trabajando bien este segmento?
“No hay muchos ejemplos de destinos que se lo están tomando en serio. Pero sí te puedo decir lugares que sí tienen gran cantidad de clientes seniors, por ejemplo, Menorca que es un sitio muy visitado por este tipo de clientes; Benidorm, un destino conocido por esto… Algunos destinos empiezan a trabajar normas y planes específicos para hacerlo más confortable.
Estoy ahora investigando bastante, pero me he dado cuenta de que no hay muchos destinos que lo trabajen como tal. Hacen algunas cosas, pero no se han propuesto hacer un destino 55+. No se han planteado por ejemplo: que tipo de actividades se van a hacer; quienes son los operadores que lo hacen; cómo pueden mejorar… Y por otro lado, la cuestión sanitaria es muy importante, porque quien tenga 70 años, si tiene un achuchón querrá saber qué hacer. Por eso es bueno que los destinos articulen toda una estrategia. Por ejemplo, tener un hotel que está cerca de un hospital o un centro de salud, para el público senior tiene mucho valor. Hay que entender qué aspectos son importantes para este público: la salud, como digo, pero también el bienestar, el relax, la cultura, la gastronomía, las visitas a la naturaleza… Son cosas que tienen muchos destinos, pero hay que pensar cómo se adaptan a este público”.
– ¿Cómo imagina el futuro del turismo senior en los próximos diez años?
“Me estoy metiendo en el sector del turismo senior porque ya llegué a esa edad. Pero hay otro aspecto que se conecta con esto, que es: cómo vive esta gente su día a día. Por ejemplo, el modelo de residencia de ancianos no lo quiero para mí, ni quiero dejarle el problema a mi hijo, de qué hacer conmigo cuando ya no me pueda valer.
El proyecto de 55+ nace primero por crear el lugar dónde a mí me gustaría envejecer. Estamos trabajando con un ‘cohousing’ senior en Galicia, que se llama Peniche Co-Housing Senior. No es una residencia, sino un modelo de vivienda en la que se tiene libertad y se reciben todos los servicios. Tenemos un coworking, una zona de videojuegos para usar con los nietos, una escuela de formación dual sociosanitaria.
Queremos investigar sobre un nuevo modelo donde la gente pueda envejecer sin tener que quedarse en casa. Porque, llega un momento donde la casa ya no es el mejor lugar en el que estar. Estamos buscando un equilibrio, porque cuando uno se hace viejo, frecuentemente se queda solo, y la gente se olvida. Por eso hay que cambiar el modelo, por un lugar multigeneracional, al que vengan los nietos, donde hayan actividades constantemente. El otro día hicimos una actividad de realidad virtual, que es una manera de viajar para los que no se pueden mover de casa.
Estamos estudiando el modelo habitacional, donde viven los residentes y estamos incorporando el momento de viajar. Imagínate un futuro donde esos espacio habitacionales estén conectados con destinos donde se encuentre la misma filosofía y estilo que tiene el ‘cohausing’, es decir, hoteles especializados, preparados para atender todas las necesitas. Y se extiende la casa al lugar donde se pasan las vacaciones. Será una gran oportunidad para hoteles que se quieran diferenciar, para empresas de turismo que deseen hacer cosas diferentes. Porque esta gente viajará a lugares donde se sienta bien. Por eso, el futuro a cinco o a diez años lo veo así”.

