jueves, 2 julio , 2026

Que nunca te digan “Yo ya he estudiado bastante”

Por Matías Fonte-Padilla

Ser un buen emprendedor/a implica poseer muchas destrezas y habilidades, como saber relacionarte con los demás, negociar, alcanzar metas, buscar soluciones rápidas a problemas urgentes, y soluciones meditadas a problemas a medio plazo, ser constante y tenaz, ser flexible y adaptable a nuevos acontecimientos, etc.

¿Se puede aprender a ser emprendedor? Por supuesto que sí, pero sabes que ante todo es una actitud frente a la vida. Si no tienes interés por nada, si no demuestras iniciativa, si tu capacidad de trabajo es poca y buscas como escaquearte, si no quieres trabajar en equipo, desde luego no vas a ser buen emprendedor, por mucho Máster o grado que así lo certifique.

Da lo mismo en lo que estés trabajando o estudiando ahora, o lo que hagas en el futuro. Un emprendedor se construye a si mismo durante años a base de ir creciendo personal y profesionalmente. Para ello disfruta y aprende de las buenas experiencias, y soluciona y aprende de las malas, sin dejar nunca que un fracaso le destruya.

Para ello tienes que tener una triple actitud que hay que ir mejorando cada día. La primera es la actitud positiva y amable frente a la vida, en la relación con todas las personas que te rodean y con tu medio. A largo plazo se logra más con amabilidad y compromiso que con amenazas y malas caras. La segunda es la implicación en lo que haces. Ya sea una labor doméstica o un trabajo, tienes que darlo todo por hacerlo de la mejor forma posible. Da lo mismo que sea un trabajo temporal en algo que ni siquiera te guste, siempre hay que demostrar profesionalidad y compromiso. La tercera es la capacidad de aprendizaje, que está unida a tener una curiosidad insaciable.

Lo bueno de la vida es que constantemente te está retando a saber más. Cada día te vas encontrando en situaciones que te ofrecen la oportunidad de aprender algo. Pero esto solo le ocurre a las personas que tienen “los ojos y los oídos bien abiertos”. La mente no tiene límites, se lo pones tú. Cada vez que te encuentras en una situación en la que aparece información nueva, tu decides. Puedes dejarla pasar, y que no te la vuelvas a encontrar, o tener la curiosidad de ir más allá, y aprender algo nuevo. Y esto no es solo en tu trabajo, sino en toda la tu vida, desde que te levantas hasta que te acuestas.

Obviamente no puedes abarcarlo todo, básicamente porque tu tiempo es limitado, y muchas áreas del conocimiento quedarán fuera de tu “zona de aprendizaje”. Pero dentro de esa área tienes que aprender todo lo que puedas, y también abrirte a aprender temas nuevos. Tu actitud ante que pasa ante tus ojos debe ser de curiosidad. Así, con el tiempo, verás como tu mundo se amplia y esa “cultura general” que has aprendido te ayudará en cualquiera actividad profesional o personal.

Imagina por un momento que estudias durante muchos años, y logras tener tu grado y tu máster. Y por fin te llaman para tu primer trabajo. Estás muy emocionado/a. Pero te quedás atónito al descubrir que te contratan como licenciado, pero te pagan como administrativo, y encima las tareas que te encomiendan son de auxiliar. Por ejemplo, te ponen a hacer fotocopias. Un contrato de seis meses en que lo único que vas a hacer son fotocopias, te tratan como lo último, y te pagan muy poco. Ante este trabajo la mayor parte de las personas se hundirían en la miseria, y se irían deprimiendo y destruyendo. Pero tú no. Porque vas a aprovechar ese tiempo lo mejor posible. Te vas a convertir en el empleado que mejor va a aprender a hacer fotocopias, vas a saber cambiar el tóner, reducir y ampliar, grapar, hacerlas sencillas o a doble cara, verticales u horizontales, etc. Serás quien se pondrá en contacto con el proveedores del papel ,del tóner, del mantenimiento. Nada quedará fuera de tu área de aprendizaje. Siempre con buena cara y disposición, les harás las fotocopias a todos. Al final de este proceso habrán ocurrido tres hechos fundamentales: primero, te volverás insustituible en esa empresa, porque nadie sabe hacer las fotocopias tan bien como tú; segundo, habrás aprendido a hacer fotocopias, algo que te será muy útil el resto de tu vida profesional. Y así, cuando finalice ese contrato, si ya has aprendido todo lo que podías, será el momento de irte y despedirte amablemente de todo el mundo, y ocurrirá el tercer hecho: te recordarán como una persona comprometida y trabajadora. Habrás creado una buena imagen de ti mismo que te acompañará siempre, y eso es fundamental porque la vida da muchas vueltas, y este mundo es muy pequeño.

Así que ya sabes, cuando te encuentres con un empleado apático, cómodo, haciendo lo mínimo, y que no quiera participar en los cursos de formación de la empresa, y que encima te diga que “ya estudió bastante cuando era joven”, ya sabes que lo que tienes en tu empresa es un lastre, una pesada carga que está deteniendo la mejora de tu negocio, y que podría hasta hundirte.

Si miras a tu alrededor verás claras diferencias en las personas. Algunos/as han envejecido mucho, y otros/as parecen mucho más jóvenes. Y no es solamente una cuestión de como visten, o del color del pelo. La actitud frente a la vida define la edad que tienen. Los que siempre se mantienen jóvenes son aquellos que son más alegres, más curiosos, y siempre con esa curiosidad hacia el mundo que les rodea, esas ganas de aprender y vivir experiencias que parece no tener fin. Hay que ser un “estudiante” toda la vida.

¿Qué persona quieres ser tú?, ¿Qué personas quieres para tu negocio? De estas dos respuestas dependerá lo que disfrutes y el éxito en tu vida profesional y personal. No dejes que tu propia apatía destruya tu vida.

No importa si de vez en cuando tienes un mal día. Levántate y comienza a andar. A medida que avances verás como siempre hay una oportunidad para disfrutar y aprender. Crea Tu Futuro y disfruta del camino. Será duro, pero será tuyo. Y empieza hoy.

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