Por Matías Fonte-Padilla
El personal. La pieza angular de todo negocio. Uno de los mayores gastos que tiene tu empresa, y sin duda el factor que más quebraderos de cabeza te da. ¡Qué difícil es tener buenos trabajadores/as a tu lado!
Debes recordar siempre que la empresa es tuya, y que es tu responsabilidad todo lo que hagan tus trabajadores, es por esto que no puedes ser débil ni incoherente en la gestión del personal. Recuerda que el capital humano es el valor más importante de un negocio.
Lo primero que debes valorar es si realmente necesitas contratar a alguien. Se da por supuesto que sí, que realmente necesitas cubrir una necesidad en la empresa. Pero la realidad es que muchas veces nos vemos tan agobiados que pensamos en incorporar a nuevo personal para descargarnos de trabajo, sin darnos cuenta que a lo mejor estás tan saturado por falta de organización, no por falta de trabajadores.
Incorporar a un nuevo trabajador supone un gran reto, tanto personal como para la organización. Estás cambiando la vida a alguien, que antes no trabajaba para ti y ahora sí. No es para tomarlo a la ligera. Y para tu empresa supone un desajuste temporal, porque hay que hacerle un hueco, hay que ofrecerle material, tiene que asumir responsabilidades, y necesita ser formado para poder cumplir bien su cometido. Durante un tiempo no llegará a rendir como debiera o tú esperas, por muy capacitado que esté, porque necesita un periodo de adaptación.
Si después de analizar adecuadamente tu empresa sigues considerando que necesitas nuevo personal, el siguiente paso es definir bien lo que necesitas ¿Será un contrato a corto plazo o realmente quieres incorporar a alguien definitivo? ¿Qué titulaciones debe poseer? ¿Qué conocimientos, habilidades y actitudes? ¿Qué proceso de selección vas a realizar? ¿Cómo, dónde y cuándo lo vas a incorporar?
He aquí una serie de recomendaciones para que no te pierdas en esta ardua labor de seleccionar e incorporar nuevos trabajadores/as:
Primero, participa siempre en la selección de tu personal. No lo hagas tu solo, implica a otros trabajadores, y ten en cuenta sus opiniones, aunque seas tú quien tome la decisión final. Tienes que definir bien lo que buscas y, por supuesto, trata correctamente a todos los candidatos. No molestes a nadie si ya de entrada no cumple el perfil, y antes, durante y después de la entrevista haz que todos/as se sientan cómodos y bien atendidos. A los que descartes no te olvides llamarlos igualmente. Posiblemente en el futuro puedas necesitarlos. Y cuidado… no incorpores a personas sólo porque sean familiares o conocidos, pero tampoco los descartes si valen para el puesto. Eso sí, habla seriamente con ellos y explícales que son uno más de la empresa, que no tienen ningún privilegio extra, y vigílalos de cerca para que no se los atribuyan ellos sin contar contigo. Es importante que no sólo valores la cualidad que estás buscando, sino también otras aptitudes que puedan ser de utilidad en el futuro. Recuerda que cada persona esconde habilidades que suelen pasar desapercibidas en la empresa, y que pueden ser muy útiles para la organización.
Segundo, forma a tu personal desde el inicio y por siempre. Es fundamental ofrecer a un trabajador recién incorporado un dossier de tu empresa, con la estructura, organización, misión, valores, donde encaja él/ella, con sus funciones bien delimitadas, y a quién tiene por encima, a su lado y bajo su responsabilidad. Con esto lograremos que por un lado conozca bien donde va a invertir parte de su vida y por otro que se sienta integrado desde un inicio. Haz hincapié en la importancia de que exista un buen ambiente laboral, tratando siempre bien a los demás. Tienes que asegurarte que no le falta de nada para comenzar a trabajar, y que tiene su espacio y funciones perfectamente definidos. Y ahora hay que tener paciencia, porque tendrá un periodo de adaptación en el que aprenderá mucho, y se equivocará más. Si es factible asígnale a otro trabajador que le guíe y ayude en este proceso inicial. Implica a todos tus trabajadores en la formación de los recién incorporados, que la ayuda a los recién incorporados forme parte de la filosofía de la empresa. Te interesan personas con buen humor y alta predisposición a aprender continuamente. No te interesan trabajadores que creen que ya lo saben todo y que no tienen que aprender nada nuevo porque son veteranos. Tienes que demostrar que el aprendizaje continuo es algo inherente a tu empresa.
Tercero, no dudes en enseñarle todo lo que necesita para hacer bien su labor, y ofrecerle todos los recursos necesarios. Durante un tiempo no podrás valorar si has escogido bien o no, por lo que tienes que ofrecerle todo lo que necesite para que pueda dar todo lo que es. Al inicio se implican más en la empresa y se fijan en todo, y además establecerán la base de sus relaciones sociales con el resto de trabajadores. No le va a caer bien a todo el mundo, y tendrá que saber encajar los primeros desaires. Recalca tanto al nuevo como a los demás que no es necesario ser amigo/a del resto, pero sí buen compañero/a de trabajo. Tu decisión ha sido incorporarlo, y todos/as tienen que respetarte y respetarlo. A medida que vaya aprendiendo fíjate en cómo se va adaptando, y si realmente tiene ese espíritu que tú necesitas en un trabajador, o si simplemente es todo fachada pero está vacío por dentro.
Como incorporar y gestionar nuestro personal es un tema complicado y muy amplio, por lo que el mes que viene continuaremos hablando de tu responsabilidad como empresario en esta difícil tarea. Mucho ánimo, y recuerda que ante todo los trabajadores son personas, y como tales son complejas, imprevisibles y a veces caprichosas. Difícil labor la de guiarles para que se ajusten bien en tu organización. Ten mucho ánimo y paciencia. ●