“Me di cuenta de que mis artículos estaban funcionando, había gente a la que le ayudaba, por eso los he reunido en este libro”

Matías Fonte-Padilla – mentor de emprendedores, divulgador, escritor, autor del libro ‘Cuando emprender es tu destino’

El oficio de mentor no está muy arraigado en el ecosistema emprendedor canario. Menor aún es el número de personas que unen a esa faceta la de divulgador y de escritor. Matías Fonte-Padilla es una de ellas, fruto de su experiencia como emprendedor, que le llevó a convertirse en mentor, en divulgador y en escritor. Acaba de publicar su tercer libro, segundo relacionado con la autoayuda empresarial, titulado ‘Cuando emprender es tu destino’. Se trata de la recopilación de un grupo de artículos publicado en esta revista CANARIAS EMPRESARIAL y en otros medios de comunicación.

-¿Cuál fue el motivo de publicar ahora ‘Cuando emprender es tu destino’?

«Lo publiqué para aprovechar la celebración de la feria del libro de Santa Cruz. Pero voy a quitar algunos artículos y añadirle otros, cambiarle el formato, para agregar a cada artículo la fecha de cuando se publicó. Esa nueva versión la publicaré en enero de 2018. Antes quiero sacar a la luz la novela, que ya tengo escrita, y que falta corregir. Es de temática de espionaje, y creo que la publicaré en noviembre de este año».

-¿Cuál fue la idea del libro?

«La idea de publicar este libro surgió por los comentarios, a través de las redes sociales, que fui recibiendo a medida que se publicaban en los medios de comunicación. Me di cuenta que estaban funcionando, que había gente que se sentía identificada, que les ayudaba… Pero claro, estaban dispersos. Por eso escogí, entre todos los artículos: primero, aquellos que creía podían ayudar más; y segundo, que cubrieran todos los temas que creo que son necesarios conocer, por ejemplo, la gestión del personal, del que he escrito varios artículos, y elegí el que más me gustó».

-El libro empieza con el tema del miedo al fracaso. Un asunto, que como escribe, está muy arraigado en la cultura española…

«Hay dos asuntos que están muy arraigados en la cultura española, que son muy peligrosos para el emprendimiento: uno es el miedo al fracaso, y otro, el señalamiento del que fracasa. Una vez que un proyecto empresarial te sale mal, quedas marcado por la sociedad para siempre, y además, no te ofrece segundas oportunidades. Ese fue uno de los problemas que provocó la crisis. Como la gente tenía miedo a ser tachado de fracasado, a pesar de no tener recursos y de tener opción de cerrar la empresa, se mantuvieron todo lo posible y eso provocó que la caída fuera mucho mayor. Yo me considero un gestor del fracaso porque ayudo desde ahí. No digo que fracasar sea bueno, sino que se puede aprender de él, si se sabe hacer. Me refiero a los pequeños fracasos, pequeños defectos de un proyecto, que se pueden corregir y aprender de ellos, para mejorar».

-¿Cuándo se debe poner fin a un proyecto que empieza a ir mal?

«El límite del camino de un proyecto que fracasa lo marca el propio emprendedor. Yo me pregunto: ¿Qué es lo importante, un negocio concreto; o que el emprendedor siga con fuerza, con recursos, con capacidades, con contactos, para poder seguir emprendiendo? Creo que lo segundo. Si tú ves que tu negocio te está arrastrando irremisiblemente a perderte tú como emprendedor, es el momento de soltarlo, tanto si tiene éxito, como si no».

-Se suele dar mucha importancia a la idea de negocio, y creer que hay que ponerla en práctica hasta las últimas consecuencias…

«Hay una frase que yo digo mucho en mis cursos, que es: tener una buena idea no significa tener un buen negocio. Tu podrías tener una buena idea, y que no fueras la persona más capacitada para convertirla en negocio. En ese caso se lo deberías dar a otra persona o a otra organización, por no tener la visión o la misión para llevarla a delante. También pasa, y lo veo frecuentemente, que muchas ideas se repiten. Muchas ideas que parecen originales, si se analizan un poco se descubre que no lo son tanto».

-¿Qué características debe tener una buena idea de negocio?

«Una idea es original, no porque el que la genere lo crea, sino porque realmente está especializada en algo que sí sea original. Por ejemplo, se quiere abrir una tienda de material informático, no debe ser de todo tipo, sino de algo específico, algo original, para diferenciarse de la competencia. La gente confunde el emprendimiento con crearse un puesto de trabajo. Ser emprendedor es crear algo nuevo, diferenciado y escalable. Incluso se te puede ir de las manos y verte obligado a venderlo».

-¿Cuál debe ser la formación de un emprendedor?

«El emprendedor solo debe tener la mente abierta. De esa manera va aprendiendo y obteniendo información de cualquier cosa que haga. La gente se vuelve loca haciendo cursos de contabilidad, de gestión empresarial, de esto y de lo otro, cuando en realidad un emprendedor no tiene porque saber de todo, es imposible, primero porque no lo va a conseguir, y segundo porque pierde tiempo de poder saca a delante su negocio. Sí debe tener una formación general, básica, sobre cuestiones de empresa. Además, hay una falsa creencia de que la formación si es reglada y es cara, es buena. Hay que tener la mente abierta, formarse poco a poco y no desechar ningún tipo de formación».

-En cuanto a su experiencia, ¿sus mentorizados son permeables a sus consejos?

«Hay una diferencia básica entre un mentor y un coach. El segundo te anima, te dice que puedes hacerlo, que eres capaz. El mentor, si hace bien su trabajo, no da consejos, sino cuenta experiencias y plantea alternativas de posibles soluciones. No es tan agresivo con el emprendedor y no lo guía tanto. Realmente es el emprendedor el que debe tomar la decisión. Si tienes un coach, siempre lo vas a necesitar. Si tienes un mentor, vas a madurar gracias a las experiencias vividas, y dejarás de necesitarlo con el tiempo».

-¿De qué sectores son los proyectos que ha mentorizado?

«Basados en la tecnología pero aplicado a diferentes sectores: de la moda, del turismo, de la industria. Los que menos: proyectos industriales, y del sector primario. El problema es que sigue totalmente descompensada la población activa con respecto a los diferentes sectores. El que más personas ocupa y que más idea de negocio genera, es el turismo. Ahí está el principal problema, que se olvidan otros sectores que son básicos para Canarias, como el primario. Podrían haber muchas ideas innovadoras en la agricultura, en la ganadería o en la pesca, pero cada vez hay menos gente trabajando ahí. Uno de los proyectos que más se repite del sector primario, es el de la fabricación de mermeladas aprovechando los excedentes de la fruta. También los licores, vinos… Pero las maquinas son caras, y la relación coste-beneficio no está tan clara, además la legislación es muy exigente con el que quiere envasar, además la producción es poca e inconstante. La única solución para todo ello es ir hacia los productos groumet, con producción más pequeña pero con precios elevados para poder competir».

-¿Dónde deben buscar la financiación los emprendedores?

«Mi idea es que cualquier proyecto de negocio puede empezar sin dinero, es decir, para que un negocio funcione solo tiene que superar los ingresos a los gastos. ¿Qué es lo que pasa? Que arrancar un negocio supone costes iniciales sin que haya facturación. Cuando tienes que arreglar un local, tendrás que solucionar permisos, licencias… Habrá pasado un año en el que se ha estado gastando dinero y no se ha ganado nada. Eso solo se puede hacer de dos formas: teniendo un buen colchón económico; o empezando poco a poco. Es la ley del mínimo gasto necesario, por ejemplo, si el negocio es de material informático y te hace falta un furgón para hacer reparto, lo último que se debe hacer es comprar uno. Lo primero que tienes que hacer es conseguir clientes, y cuando ya los tienes, puedes llevarle mercancía con un furgón prestado o alquilado por un día, y si va bien, aumentarlo a dos días, y si sigue bien, contratarlo mediante leasing. Y por último comprarlo, aunque esté subvencionado. Porque las subvenciones son trampas, te hacen comprar productos que necesitan mantenimiento, y eso es caro».

-¿Los emprendedores con los que ha trabajado han hecho cálculos de cómo rentabilizar su negocio?

«No. Actualmente hay mucha información sobre emprendimiento, pero poca formación útil. Lo primero que suelen hacer es darse de alta como autónomos. Y eso es un error, debe ser el último paso cuando se inicia un negocio. Hay dos tipos de emprendedores con los que trabajo: uno, los que son totalmente inmaduros, porque no tienen ni idea de cómo iniciar el negocio pero ya están pagando la seguridad social de autónomo; y otro, los que ya han fracasado, y que están tratando de escapar, al límite de su capacidad, para poder salir del agujero donde se han metido».

-¿Le dan importancia a la búsqueda de clientes?

«Se obsesionan con la idea de negocio, y más concretamente con el producto o con el servicio que quieren dar. Tratan de perfeccionarlo al máximo, gastando muchos recursos, y se olvidan realmente del objetivo. De nada te sirve tener un producto perfecto si luego no se vende. Hay que centrarse en lo más importante, la búsqueda de clientes. El ejemplo más claro es Aliexpress. No se gastan nada en publicidad, porque se difunde por el boca a boca, y el sistema funciona comprando por catálogo: lo pagas, y el producto ni siquiera está fabricado, te tarda mes y medio en llegar, porque es en el momento de la compra cuando se da la orden de fabricar. Un negocio que llena sus estanterías de latas para vender, está abocado al fracaso, porque tiene un inmovilizado tremendo. Es mejor buscar clientes para luego buscar el producto que se le va a vender o se fabrica, y se busca más clientes y más productos. Hay que fabricar productos y servicios en función de los clientes que se vaya teniendo».

-Está impartiendo asignaturas de emprendimiento en los centros escolares…

«Sí, pero tenemos varios problemas con eso. En los centros de enseñanza hay asignaturas de formación y orientación laboral, de emprendimiento y gestión empresarial. Pero ¿qué ocurre con esas materias? Primero, que son muy teóricas; segundo, que los profesores que las imparten no tienen en su mayoría experiencia empresarial. No están enriquecidas, por lo tanto son poco útiles para la formación en emprendimiento. Yo de forma altruistas, paso por entre 8 y 10 institutos al año, dando formación en emprendimiento, en dos sentidos: enseñarles a crear su futuro, descubrir cual es su pasión e indicarles en qué se pueden ganar la vida; y por otro lado, mostrarles la experiencia empresarial, lo que significa montar un negocio».

-¿Va a escribir un libro sobre esto?

«Quiero escribir un libro, pero eso será en 2018, aunque ya tengo algo escrito, orientado a los adolescentes. La consejería de educación ya está dando cursos para enseñar a los profesores a impartir este tipo de materias. Pero en mi caso, mi primera opción, es escribir un libro dirigido a los adolescentes, y la segunda, dirigido a los profesores».

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