jueves, 2 abril , 2026

“En la rehabilitación del antiguo Hotel Inglés de Gáldar hemos intentado limpiar los añadidos que tenia, para rescatar su estructura primitiva”

Ramón Chesa – arquitecto del estudio Chesa y Mena Arquitectos

El antiguo Hotel Inglés de Gáldar, que data de 1850 y que ya en 1896 funcionó como establecimiento alojativo, y posteriormente fue convertido en el Colegio Jesús Sacramentado, ha sufrido diversas transformaciones y añadidos a su estructura original. Ahora, una rehabilitación de este edificio protegido, lo volverá a convertir en establecimiento hotelero con el nombre de Hotel Agáldar, “limpiando los añadidos que tenía, para rescatar su estructura primitiva”. Así lo explica el arquitecto Ramón Chesa, miembro del estudio Chesa y Mena Arquitectos, encargado de la redacción del proyecto, quien ha hablado con CANARIAS EMPRESARIAL.

-¿Qué nivel de protección tiene el edificio?

“Es una protección parcial, no total. Solo de los elementos de la estructura portante y de fachada”.

-¿Debieron hacer trabajos de consolidación de la estructura?

“Sí, la estructura se está reforzando”.

-¿Se han hecho nuevas divisiones en las plantas?

“Sí se han hecho nuevas divisiones interiores para adecuarla a la estructura de un hotel”.

-Y en cuanto al aspecto interior, ¿se han cambiado materiales y se han creado nuevos elementos?

“Se ha respetado los paramentos y el suelo, pero las divisiones interiores y los baños son nuevos”.

-¿Han intentado preservar lo más posible el aspecto original del edificio?

“Sí, hemos intentado limpiar los añadidos que tenía, para rescatar la estructura primitiva, original del hotel, y potenciar esa imagen original que había sido adulterada con obras posteriores. Se convirtió en colegio, ha pasado por una serie de visisitudes. Se ha ido limpiando hasta dejarlo en estado original, lo más puro posible. Acomodándolo al uso que se le va a dar”.

-¿Cómo se ha integrado en el conjunto el patio central y la terraza del ático?

“El patio central se recupera con la balconada que había, rehabilitándola de nuevo, limpiándola de elementos añadidos. Y a la cubierta se le da un nuevo uso, para utilizarla como terraza al aire libre, con un bar y una zona de estancia”.

-¿Y cómo resolvieron la accesibilidad?

“De la manera habitual, en una zona cercana a la escalera que pudimos habilitar, instalamos un ascensor”.

-Y el entorno del edificio, ¿se ha hecho alguna obra de remodelación, como ensanchar aceras?

“No eso se mantiene igual”.

-¿Cuándo se inició la obra de rehabilitación y cuándo estará finalizada?

“Llevamos tres meses de obra, y calculamos que durará entre ocho y diez meses, en el caso de que no haya problemas. Hoy precisamente (día 13 de diciembre) hemos detectado unas estructuras antiguas en unos muros existentes. Han venido miembros del departamento de Arqueología del Cabildo para valorarlo, y ver qué hacemos. Esperamos que eso no frene demasiado los trabajos de rehabilitación del edificio”.

-¿Chesa y Mena Arquitectos ha realizado alguna obra de similares características a esta?

«Sí, hemos rehabilitado varios edificios antiguos, sobre todo en la zona de Vegueta, para convertirlos en oficinas o en viviendas».

-¿Cuál es el principal obstáculo que se suelen encontrar en este tipo de proyectos de rehabilitación?

La obligación inevitable de improvisar, que surge como consecuencia de la aparición de problemas que no estaban previstos. Se detectan cuando se está realizando el trabajo, como por ejemplo, el entrevigado de madera que tiene muchos problemas con la carcoma, con la termita, que hay que valorar sus consecuencias. No se detectan con antelación porque no se puede apreciar hasta que se descubre la estructura del edificio, se quitan los falsos techos… Son cosas que se van encontrando en el trascurrir de la obra. Estos imprevistos son normales en una rehabilitación.

EL HOTEL AGÁLDAR

El recinto, con tres plantas y 1.007 metros cuadrados de uso para los huéspedes, contará con 20 habitaciones , de las que 3 serán sencillas con una cama y el resto dobles.
Contará con una zona de administración con recepción y oficina; zonas comunes consistentes en salones, comedor, restaurante-buffet, terraza-bar; una zona privada de huéspedes consistente en habitaciones dobles y sencillas con baño y una zona de servicio que incluye cocinas, oficios de planta y almacenes.

Las tres plantas del edificio estarán comunicadas por el mismo núcleo de comunicaciones vertical, a través de escalera y ascensor. La rehabilitación como hotel se desarrollará en torno a un patio central iluminado cenitalmente mediante una claraboya y en la planta baja se dispondrán los salones comunes y al que ventilan los corredores y estancias comunes de la planta alta. Las actuaciones continúan en una zona fuera de protección, con una planta ático en la azotea, zona de estancia al aire libre con una zona de bar para crear una terraza “chill-out”, que pueda ser utilizada por huéspedes y ciudadanos en general.

Las zonas libres o aparcamiento vinculados al Hotel, al no ser posible ubicarlas en el edificio, se han sustituido por terraza habitable y aparcamientos públicos en la cercanía del inmueble.

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