Quizás les suene provocativo o disonante el termino degenerativo (“degenerative tourism”), pero define la situación de muchos destinos tanto en España como en otros países, y en tipologías especialmente urbanas, pero también en zonas rurales o naturales.
Hasta ahora ha sido un fenómeno más bien pasivo, que pasaba desapercibido mayoritariamente, pero basta con leer noticias para usarlas como indicadores de alarma sobre este fenómeno “degenerativo” que esta alterando la vida social de muchas poblaciones y claro provocando un rechazo cada vez mas potente al turismo y especialmente a los turistas, en general, sin distinguir el comportamiento de los diferentes segmentos de demanda que difieren mucho.
Por eso existe una pregunta sin respuesta clara: ¿Quiénes son los culpables de esta situación, la oferta o la demanda? Es obvio que existe una demanda insalubre e incompatible con la comunidad anfitriona y una oferta especulativa que nada entre lo alegal, lo ilegal y lo permitido, que acoge a este tipo de demanda con un tremendo impacto social negativo y por supuesto ambiental, cuando salen al medio rural o natural, porque permanece siempre el mismo tipo de comportamiento, y solo cambia el escenario o entorno.
¿Existe voluntad política para solucionarlo? ¿De verdad creen que con las tasas se soluciona algo? ¿No son conscientes del daño reputacional para el destino y para el turismo en general que provocan? ¿Es económicamente rentable para la ciudadanía?
Y claro que se puede actuar y se debe, pero por algún motivo que desconozco no se hace y existe una permisividad peligrosa, porque cuando se superan los limites de la tolerancia se entra en otra fase con consecuencias poco predecibles, pero sin duda será el turismo y los turistas quienes lo sufran.
El turismo «degenerativo» seria el termino mas adecuado para definir este modelo, versus el regenerativo, que podría decirse que es una de las tendencias importantes actuales, pero todavía poco o nada entendida por su mala comunicación y abuso del termino, especialmente en redes sociales.
Pero quizás debería aclararse mejor el concepto de “turismo degenerativo”, que si bien es nuevo y disruptivo define un modelo turístico que no funciona y que daña al turismo y a sus profesionales.
Podría definirse el Turismo degenerativo: como modelo turístico que provoca un deterioro progresivo del capital natural, social, cultural o económico de un destino, reduciendo su capacidad para seguir ofreciendo bienestar a residentes y visitantes en el futuro.
Por tanto una definición clara de insostenibilidad. Y quizás para hacer una conceptualización comparativa, les dejo este esquema:
- Turismo degenerativo → deja el destino peor de lo que estaba.
- Turismo convencional → intenta no empeorar (aunque muchas veces lo hace indirectamente).
- Turismo sostenible → minimiza impactos y mantiene el capital existente.
- Turismo regenerativo → mejora el estado del territorio y de la comunidad.
A nivel económico, un destino es degenerativo cuando cada año necesita invertir más dinero simplemente para mantener su atractivo y eso no es nada sostenible.
Es decir, consume su propio capital natural y social, igual que una empresa que vive gastando su patrimonio en lugar de los intereses o reditos.
Admito que las ultimas noticias que han aparecido en muchos medios de comunicación sobre las protestas de la gente local por el comportamiento de turistas, algo que no es nuevo, pero que sin embargo ya ha traspasado esos limites de tolerancia en varios destinos, son un indicador de la falta de visión estratégica por parte de los responsables públicos y la mala praxis de personas que solo buscan un lucro fácil sin escrupulos.
Pero esto también ocurre en los pueblos y en espacios o areas naturales, que sufren una tremenda congestión e impactos negativos de mal comportamiento que afecta al ecosistema, y especialmente a la fauna silvestre.