“Desde la Universidad Atlántico Medio quiero revertir esa tendencia de los jóvenes canarios que piensan que para recibir una formación adecuada deben marcharse a la península”

Ana María González Martín – rectora de la Universidad Atlántico Medio (UNAM)

Tenemos en la Universidad Atlántico Medio (UNAM) más de 5.500 alumnos, y el 90% son peninsulares. Lo hemos conseguido a través de los programas formativos online, pero también a través de una enseñanza de calidad y una inserción laboral muy alta”, explica a Canarias Empresarial la rectora de esta universidad con sede en Gran Canaria, Ana María González Martín. La directiva nos ha hablado de sus inicios, de sus logros y objetivos en la UNAM, una institución que se posiciona como una ejemplo relevante de consolidación y expansión en el ámbito de la educación superior en las islas, según indican los últimos datos del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, recogidos en el Informe CYD 2025, que publicamos recientemente en Canarias Empresarial.

-¿Qué le motivó a dedicarse al ámbito académico y educativo?

“Lo que me motivó es que tengo pasión por aprender. Fruto de esa pasión me formé en disciplinas muy diferentes. Pasé de un doctorado en Lenguas Clásicas, en Latín y Griego, al campo de la Neurociencia Cognitiva y de la Salud y la Psicología. Y ese amor por el aprendizaje lo he tenido no solamente en mi formación, también en mi vida personal.

Lo que me gusta hacer es hablar con personas que saben más que yo de diferentes dominios, ir a museos, conocer otras formas de vida… Y esta pasión la he tenido desde pequeña. Mi juego favorito cuando era niña era montar una clase, crear exámenes ficticios y dar clase yo misma. Además me encantaba ayudar a mis compañeros con asignaturas que se les daban mal, tutorizarles y ayudarles. Porque creo que el aprendizaje es el motor de la vida”.

-¿Y cómo ha sido tu camino hasta llegar a ser rectora de la Universidad Atlántico Medio?

“Empecé trabajando como docente e investigadora en la Universidad Complutense de Madrid, que fue la universidad donde me doctoré. Y esos años me dieron la oportunidad de trabajar como investigadora en diferentes países: en Francia, en la Universidad de la Sorbona; en Italia, en la Universidad de Florencia; en Alemania, en la Academia de Ciencias de Berlín; en Argentina, en la Universidad Nacional del Nordeste… Pero, en cierto punto, me faltaba algo.

Como le estaba diciendo, me gusta mucho aprender, crear cosas e innovar, y la universidad pública tenía una estructura muy rígida, con una burocracia enorme, que me impedía lograr ese objetivo. En un momento dado me propusieron dar unos cursos en una universidad privada, de máster, los sábados. Empecé a enseñar en esos cursos y descubrí un mundo nuevo, en el que podía innovar, podía crear nuevos departamentos, crear nuevos títulos… Y durante 15 años me dediqué justamente a eso, a crear nuevos títulos, a ayudar al desarrollo de cinco universidades de la península.

Y en un momento dado me propusieron crear los programas de educación y psicología para la Universidad del Atlántico Medio, que en ese momento llevaba un año funcionando. Creo esos programas y vengo por un año, en principio, para ponerlos en marcha. Pero lo que yo me encuentro aquí, para mí, es un sueño hecho realidad, porque tenía la oportunidad de seguir creando y de seguir ayudando a que el proyecto creciera. Me pongo a crear el departamento de Movilidad, el departamento de Investigación, el departamento de Calidad… Y en ese momento el rector, José Ramón Pin, y el Consejo de Administración ven este trabajo y confían en mí para ser vicerrectora, y posteriormente, rectora”.



-¿Cómo ha podido equilibrar su vida profesional con su vida personal?

“Tengo la suerte de que no siento que tenga que equilibrar mi vida personal y profesional, porque adoro mi trabajo y mi trabajo es mi vida. Entonces, nunca he sentido que mi trabajo me estuviera quitando parte de mi vida personal. Están perfectamente integradas”.



-¿Y qué valores personales trata de transmitir en su labor como rectora?

“Pues yo diría que la humildad, la pasión por el trabajo y el compromiso con lo que hago. Porque da igual que sea en vida personal o en vida laboral. Si uno tiene un objetivo, tiene que trabajar para ese objetivo. Creo firmemente en la cultura del esfuerzo. Y por otro lado, si algo me define es, en mi vida personal, una férrea convicción, una férrea lucha por los valores democráticos, mayoritariamente en lo que es: igualdad de derechos para todas y todos; oportunidades sociales; y solidaridad. Creo que esos valores están reflejados ahora mismo en la Universidad Atlántico Medio».

– Y a día de hoy, ¿cuál sería su visión sobre la Universidad Atlántico Medio en el contexto educativo actual en Canarias?

“Lo he repetido desde el principio. Ya en el discurso de investidura como rectora, dije cuál es mi objetivo, y con trabajo, creo que se está cumpliendo. Mi objetivo es: que Canarias deje de ser vista únicamente por su valor turístico, que lo tiene, porque son unas islas maravillosas; pero me gustaría invertir esa tendencia por la cual los jóvenes canarios siguen pensando que, para recibir una formación adecuada, tienen que marcharse a la península. Y a la inversa, recibimos muy pocos estudiantes peninsulares, porque realmente no tienen esta visión de Canarias como una región a la que ir a formarse.

Me gustaría que creáramos aquí las oportunidades formativas y una investigación de vanguardia que revirtiera esa tendencia. A día de hoy, creo que lo estamos consiguiendo. En esta universidad tenemos más de 5.500 alumnos, y el 90% son peninsulares. Lo hemos conseguido a través de los programas formativos online, pero también a través de una enseñanza de calidad y una inserción laboral muy alta, que hace que alumnos peninsulares vengan a formarse aquí. Entonces, yo diría que mi principal objetivo es revertir esa tendencia y que Canarias sea una región puntera en investigación y formación”.

-¿Qué distingue a los programas académicos de esta universidad con respecto a otras instituciones?


“Creo que lo que les distingue es centrarse en el alumno. ¿A qué me refiero con esto? Nosotros creamos programas formativos que los alumnos demandan, que la sociedad demanda y que el tejido empresarial demanda. Intentamos ser lo más rápidos posibles para dar respuesta a esas necesidades formativas.

Por otro lado, lo que tenemos aquí es una enseñanza personalizada. ¿En qué sentido? Pues los grupos son pequeños. Son grupos como los que uno encontraría en una clase de secundaria. Y luego tiene algo muy especial que es que cada grupo tiene un tutor. Es decir, más allá de los profesores, tú tienes un tutor en el que, si estás teniendo un problema, sea académico o sea con un compañero, tienes una persona de referencia. Ahora mismo, creo que ese sistema funciona muy bien. Tenemos un ambiente de campus maravilloso.

Y por otro lado, somos la universidad que más crece ahora mismo en Canarias. Pero de manera más importante, somos la universidad con mayor inserción laboral. Creo que tenemos esa inserción laboral tan alta justamente porque en esos grupos pequeños, te puedes centrar en el aprendizaje del alumno.

Traemos también muchos profesionales y fomentamos mucho las prácticas externas, sean curriculares o no curriculares. De manera que el alumno ya sale con unas competencias con las que yo, siendo totalmente honesta, no salí en el momento en el que me gradué, porque todo era muy teórico. Pues aquí nos centramos en que el alumno tenga un aprendizaje competencial que le permita sumergirse en el mundo laboral desde el día uno”.

-Me imagino que ¿existen grados o másteres en áreas emergentes: Inteligencia Artificial, Sostenibilidad, Economía Sur…?

“Sí, pero te diré más. Nosotros tenemos, como contenido obligatorio en todos nuestros grados y en todos nuestros másteres, Inteligencia Artificial y Objetivos de Desarrollo Sostenible. De hecho, hemos creado un laboratorio de innovación que se centra en Realidad Virtual e Inteligencia Artificial, con el que trabajan todos los grados y todos los departamentos. Lo que hacemos es crear experiencias, tanto para mejorar la educación aquí, como para asociaciones sin ánimos de lucro, que nos lo piden y lo hacemos de manera totalmente gratuita, para trabajar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible: desde experiencias de defensa de los Derechos de la comunidad LGTBI; igualdad entre hombres y mujeres; hasta experiencias formativas para estudiantes que tengan necesidades especiales”.



-¿Qué iniciativas se están impulsando o se impulsarán para fomentar el emprendimiento entre los estudiantes?

“Pues, de hecho, nosotros tenemos contenido, incluso asignaturas de emprendimiento y de innovación en todas nuestras titulaciones. El emprendimiento está en el ADN de esta universidad. No hay que olvidar que esta universidad viene de la Fundación Bravo Murillo y de ESCOEX, que nos ha ayudado a desarrollarnos con hombres y mujeres de negocios que estaban en la base del tejido empresarial canario. Era algo que a mí me dejaron muy claro cuando llegué aquí. Me dijeron: nosotros desarrollamos y trabajamos para que estos alumnos sean emprendedores. Queremos esto en todos nuestros programas formativos».

-¿Y qué tipo de relación mantiene la universidad, o la mantendrá, con el tejido empresarial canario?

“Mantiene una relación estrecha porque la Escuela de Comercio Exterior (ESCOEX), como sabes, sigue funcionando. Ahora mismo está dentro de la Universidad con una estructura más de ella. Además, los patronos que hicieron posible esta universidad están dentro del tejido empresarial canario. Muchos de nuestros profesores son profesionales en activo, que trabajan en esas empresas, lo que nos permite tener una relación bastante cercana con lo que necesita el sistema en cada momento. Además, como te decía, si algo nos caracteriza es tener muchísimos centros de prácticas e impulsar mucho a los alumnos desde primero. Siempre les señalamos: ‘coge estas prácticas, aunque no sean curriculares, no vengan en el programa, pero son buenas para ti’. A guiar al alumno para mejorar esa relación con las empresas”.

-¿Cómo describiría el perfil del estudiante de la Universidad Atlántico Medio?

“Te diría que no hay un perfil único de alumno de la Universidad Atlántico Medio. Es cierto que se pueden ver dos perfiles diferenciados: los programas virtuales, que suelen ser profesionales que se quieren seguir formando; y el perfil mayoritario del alumno en campus, que son jóvenes que acaban de terminar el bachillerato, una formación profesional y vienen muy ilusionados a tener su primera experiencia universitaria.

Pero nuestros alumnos vienen de backgrounds muy diferentes y tienen ideas sociopolíticas y económicas muy diversas, y yo creo que eso es algo muy positivo. Están en un centro en el que cada uno viene con unas ideas diferentes, pero existe un respeto muy grande por el otro, y en general el ambiente que se respira es diverso y de respeto. Es realmente un muy buen ambiente”.



-El tema de la inclusión, la igualdad y el bienestar, ¿se toman medidas para apoyar estos valores dentro de la Universidad Atlántico de Madrid?

“Sí, y lo que te estaba diciendo, para nosotros el foco, el centro, es el estudiante. Date cuenta que nosotros ofrecemos un sistema educativo en el que tú estás en unas clases muy pequeñas con un tutor al que te diriges si tienes algún problema. Pero además, para apoyar a ese tutor, para cualquier necesidad especial que pueda tener el alumno, tenemos un gabinete psicoterapéutico y de orientación, con cinco profesionales, y además hemos desarrollado PSICOUNAM, que es un gabinete de psicología”.

-Si pudiera cambiar alguna cosa del sistema educativo actual, ¿cuál sería?

“Lo tengo clarísimo: la rigidez burocrática y administrativa. Para verificar un título nuevo, el proceso gubernamental por el que hay que pasar, lleva al menos un año. A veces ese proceso se convierte en dos o tres años, nos ha llegado a pasar, porque la burocracia lleva su tiempo.

Date cuenta que estamos ahora mismo en un mundo muy cambiante. Creo que a las universidades se les debería dar mayor libertad y mayor autonomía. Confiar más en ellas para poder desarrollar con mayor facilidad y mayor premura los programas que son necesarios.

Te doy otro ejemplo de cómo estamos encorsetados en determinadas medidas institucionales que en algunos casos no favorecen la formación del alumno. En cada título tiene que haber al menos 50% de doctores, y eso está muy bien, porque las universidades son centros académicos y de investigación. Pero hay determinados títulos, por ponerte un ejemplo, el de maestro de Educación Primaria o maestro de Educación Infantil, en la que yo tengo la firme convicción de que los alumnos lo que quieren y lo que necesitan es que les enseñe otro maestro, que tenga experiencia en un centro. Es decir, ellos no necesitan ese 50% de doctores académicos que, en algunos casos, nunca han pisado un centro de verdad”. 


-En Economía, es necesario un empresario que ha desarrollado su carrera, que ha tenido sus altos y sus bajos, que te puede ilustrar y te puede dar una visión estratégica de toda su carrera…

“Imagínate en un máster de Business Administration, por ejemplo, en el que es obligatorio tener un 50% de doctores. La mayoría de las personas que son doctores han hecho su carrera profesional, como yo misma, en la academia siempre. Entonces, la aportación que puede dar una persona, un profesional que de verdad viene de ese mundo, puede llegar a ser más valiosa que el título de doctor.

Te doy otro ejemplo: Diseño de Videojuegos. Nosotros este año hemos tenido el título propio, que ahora pasa a ser un título oficial, y de nuevo debemos a aplicar el 50% de doctores; y los que no son doctores tienen que tener un máster. No sabía decirte el número de profesionales en el diseño de videojuegos que son punteros, que incluso han estado nominados a un Oscar, que me encantaría contratar, pero que no puedo porque no tienen la formación requerida.

Entonces, hasta cierto punto nos tenemos que plantear: si las universidades están para formar al alumno, igual deberíamos dividir aquellas titulaciones que son profesionalizantes, de otras más académicas, en las que haga falta un número mayor de doctores y de académicos. Esto solamente es un ejemplo, pero de verdad si yo pudiera cambiar algo, cambiaría ese encorsetamiento”.

-¿Qué consejo darías a un joven estudiante que aspire a ocupar un puesto de liderazgo?

“En primer lugar, que se forme. Luego, que se rodee de personas que saben más que él o más que ella, y que primero escuche, aprenda y trabaje mucho. Y que no trabaje mucho para sí mismo, sino que trabaje, si quiere ser un líder, para que la institución, al completo, crezca. Es decir, los líderes lo que tienen que hacer es tener un objetivo y que todo el mundo crezca en el camino a ese objetivo. Creo que es un error de liderazgo intentar buscar el mérito para uno mismo e intentar poner por encima la valía del trabajo que ha hecho uno. Porque en realidad ninguna institución funciona con una sola persona. Las instituciones que crecen funcionan con el trabajo de todos.

Y si esa estudiante fuera una mujer, lo que le diría es exactamente lo mismo de todo lo anterior, con una diferencia: que llegado el momento, sepa ponerse en su sitio, alzar la voz y reclamar el puesto que merece en base a su trabajo. Porque desgraciadamente siguen existiendo los techos de cristal”. 


-Tiene la posibilidad de cerrar esta entrevista con un mensaje que enviarle al ecosistema empresarial canario desde la universidad. ¿Qué mensaje daría?

“Que la Universidad del Atlántico Medio tiene el mismo objetivo que ellos, el de desarrollar este archipiélago con profesionales bien preparados. Queremos trabajar con las empresas canarias de manera activa, en desarrollar programas nuevos de estudios, que respondan a las necesidades que tengan. Queremos que vengan a hablar con nuestros alumnos, a enseñarles. Queremos tener a nuestros alumnos trabajando con ellos, porque el resultado nos enriquece a todos”.

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