viernes, 16 octubre , 2026

La economía de retorno: el verdadero reto de convertir la...

La economía de retorno: el verdadero reto de convertir la riqueza en progreso para Canarias

Hay una pregunta que considero fundamental cuando hablamos del futuro económico de Canarias: ¿cuánto valor permanece en nuestro territorio después de generar riqueza? Durante años hemos medido el éxito económico mediante indicadores como el crecimiento, la inversión, la facturación, la llegada de turistas o la creación de empleo. Son variables esenciales, pero creo que necesitamos ampliar nuestra perspectiva.

No basta con generar riqueza. También debemos preguntarnos cómo se distribuye, qué actividades impulsa, qué oportunidades crea y cuánto contribuye a fortalecer la economía local.

A esta forma de entender el desarrollo la denomino economía de retorno: un enfoque que busca que la actividad económica no se limite a producir resultados inmediatos, sino que contribuya a generar capacidades, oportunidades y beneficios duraderos para el territorio y sus habitantes.

No se trata de un indicador estadístico oficial, sino de una propuesta de reflexión económica que considero especialmente relevante para Canarias.

Canarias genera riqueza, pero ¿cómo se multiplica?

Los datos más recientes disponibles ofrecen una dimensión clara del peso del turismo en nuestra economía.

Según el estudio IMPACTUR Canarias 2024, presentado por Exceltur y el Gobierno de Canarias el 5 de mayo de 2026, la actividad turística alcanzó los 23.375 millones de euros de aportación al PIB turístico en 2025, equivalentes al 37,7 % de la economía regional. El estudio cifra en 413.064 los empleos vinculados directa e indirectamente al turismo, el 42,3 % del empleo de Canarias.

Estas cifras nos recuerdan que el turismo no es únicamente una actividad de alojamiento, restauración o transporte. Es un motor económico que mantiene conexiones con numerosos sectores productivos.

De hecho, el mismo estudio estima que por cada 100 euros de valor añadido generado directamente por el sector turístico se producen 44,5 euros adicionales en otras actividades económicas. Asimismo, por cada 100 empleos turísticos se generan 38,5 empleos en otras áreas productivas.

Aquí encontramos una de las claves de la economía de retorno: comprender que el valor de una actividad no termina en el resultado de la empresa que la desarrolla. También debemos observar su capacidad para impulsar proveedores, dinamizar otros negocios y generar nuevas oportunidades.

La cuestión es cómo podemos reforzar ese efecto multiplicador para que alcance a un mayor número de empresas, profesionales y municipios.

Más gasto turístico: una oportunidad para la economía local

El Instituto Canario de Estadística (ISTAC) publicó el 16 de febrero de 2026 los resultados del gasto turístico correspondientes a 2025.

Según esta fuente oficial, los turistas que visitaron Canarias realizaron un gasto total de 23.185 millones de euros, un 3,9 % más que en 2024. El gasto medio diario por turista alcanzó los 178,16 euros, frente a los 177,56 euros del año anterior. Tenerife concentró el 39,4 % del gasto y Gran Canaria el 27,1 %.

El crecimiento del gasto representa una oportunidad, pero también nos invita a plantear una reflexión: ¿cómo podemos conseguir que una parte mayor de ese consumo se traduzca en actividad para las empresas canarias?

Pensemos en un visitante que contrata una experiencia gastronómica, compra productos elaborados en las islas, participa en una actividad cultural o descubre una propuesta vinculada al patrimonio natural y al paisaje local.

Detrás de esa experiencia puede haber agricultores, pescadores, artesanos, pequeñas empresas tecnológicas, guías, transportistas, profesionales de la cultura y emprendedores.

Cuanto mejor conectemos esas actividades con la cadena de valor turística, mayores serán las posibilidades de que el gasto genere oportunidades más allá de los establecimientos que reciben directamente al visitante.

No se trata de dar por hecho que todo el gasto turístico permanece en Canarias. Se trata precisamente de trabajar para conocer mejor qué parte del valor se queda en el territorio y cómo podemos incrementarla.

El reto no consiste solamente en atraer más gasto, sino en generar más valor local a partir de ese gasto.

Las pymes y los autónomos deben formar parte del crecimiento

La economía de retorno también exige prestar atención a las pequeñas y medianas empresas y a los trabajadores autónomos.

Son actores esenciales para conectar la actividad económica con la vida cotidiana de nuestros municipios. Sin embargo, su participación en las cadenas de valor de los grandes sectores no siempre resulta sencilla.

Por eso, considero necesario avanzar en varias direcciones: facilitar el acceso de las empresas locales a nuevos mercados, impulsar la digitalización, mejorar la formación, promover la colaboración empresarial y desarrollar mecanismos que permitan a las pequeñas empresas convertirse en proveedoras competitivas.

Imaginemos que un establecimiento turístico incrementa sus compras a productores canarios, contrata servicios profesionales del entorno y colabora con empresas locales para desarrollar nuevas experiencias.

Esa decisión puede beneficiar al establecimiento, pero también abrir oportunidades para otros negocios y contribuir a diferenciar la oferta turística.

La economía de retorno no consiste en sustituir la rentabilidad por objetivos sociales. Consiste en comprender que la competitividad empresarial puede fortalecerse cuando el entorno económico también se desarrolla.

Una empresa necesita ser rentable para crecer. Un territorio necesita empresas competitivas para generar empleo, innovación y oportunidades. Ambos objetivos pueden reforzarse mutuamente.

El retorno también debe medirse

Si queremos que la economía de retorno pase de ser una reflexión a convertirse en una línea de actuación, necesitamos medir resultados.

Los indicadores tradicionales seguirán siendo necesarios, pero podemos complementarlos con otros que permitan conocer mejor el impacto territorial de la actividad económica.

Propongo prestar atención a cuestiones como:

  • Compras locales: qué proporción de los bienes y servicios adquiridos por las empresas procede de proveedores del archipiélago.
  • Empleo de calidad: qué oportunidades laborales se crean, qué estabilidad ofrecen y qué posibilidades de desarrollo profesional aportan.
  • Innovación y conocimiento: cuánto invierten las empresas en formación, tecnología y nuevas capacidades.
  • Diversificación económica: cuántas actividades productivas se benefician del crecimiento de los principales sectores.
  • Desarrollo territorial: cómo se distribuyen las oportunidades entre islas, municipios y diferentes tipos de empresas.
  • Sostenibilidad: qué avances se producen en el uso eficiente de los recursos y en la conservación de los activos naturales que sostienen la actividad económica.

Estos indicadores constituyen una propuesta de evaluación, no una estadística oficial ya disponible para el conjunto de Canarias. Para aplicarlos con rigor sería necesario definir metodologías comunes y disponer de información comparable.

Medir el retorno permitiría ir más allá de la pregunta sobre cuánto hemos facturado y analizar qué capacidades hemos fortalecido con esa actividad.

El conocimiento y el talento también generan retorno

Existe otra dimensión que considero estratégica: el retorno del conocimiento.

Canarias necesita crear oportunidades para que el talento pueda desarrollar proyectos profesionales y empresariales en las islas, al tiempo que mantiene su conexión con los mercados nacionales e internacionales.

La digitalización, la inteligencia artificial, la innovación turística, la economía azul y la transición energética ofrecen posibilidades para diversificar nuestra actividad y mejorar la productividad.

Pero incorporar tecnología no garantiza, por sí solo, una transformación económica. Es necesario acompañarla de formación, inversión, capacidad de gestión y oportunidades reales para las empresas y los profesionales.

El retorno de una inversión tecnológica debe valorarse también por las nuevas competencias que genera, los procesos que mejora, los servicios que permite desarrollar y las posibilidades empresariales que abre.

El conocimiento puede convertirse en una ventaja competitiva cuando somos capaces de aplicarlo a problemas concretos y transformarlo en soluciones útiles.

Por eso, creo que una de las grandes oportunidades de Canarias consiste en conectar mejor la formación, la innovación y las necesidades de su tejido productivo.

Una responsabilidad compartida entre empresas y administraciones

La economía de retorno no puede depender exclusivamente de las decisiones empresariales ni atribuirse únicamente a las administraciones públicas.

Necesitamos colaboración entre ambos ámbitos, con responsabilidades claras.

Las administraciones deben facilitar un entorno favorable para la actividad empresarial, mejorar la coordinación institucional, impulsar la formación y promover políticas que favorezcan la innovación y la diversificación.

Las empresas, por su parte, pueden integrar objetivos de desarrollo territorial en sus estrategias de crecimiento, fortalecer sus relaciones con proveedores locales y contribuir a mejorar las capacidades de su entorno.

Las organizaciones empresariales, los centros educativos y las entidades de investigación también pueden desempeñar un papel importante conectando necesidades, conocimiento y oportunidades.

El objetivo no debe ser generar dependencia, sino construir un ecosistema económico más sólido, competitivo y preparado para afrontar los cambios.

De generar riqueza a construir futuro

Canarias cuenta con fortalezas importantes: una industria turística consolidada, empresas con capacidad de innovación, talento profesional, recursos naturales de gran valor y oportunidades vinculadas a nuevos sectores.

El desafío consiste en conectar mejor esas fortalezas para que el crecimiento de una actividad impulse a otras y amplíe las oportunidades del conjunto de la economía.

Necesitamos que el turismo contribuya al desarrollo de la agricultura, la gastronomía, el comercio, la cultura y la tecnología. Que la innovación fortalezca a las pymes. Que la formación se traduzca en oportunidades. Y que las inversiones ayuden a construir capacidades que permanezcan en el territorio.

La economía de retorno nos invita a ampliar nuestra manera de medir el éxito.

Además de preguntarnos cuánto hemos crecido, debemos preguntarnos qué empresas son hoy más competitivas, qué oportunidades hemos creado, qué conocimiento hemos desarrollado y qué posibilidades estamos generando para las próximas generaciones.

No se trata de renunciar al crecimiento, sino de mejorar su capacidad para producir beneficios duraderos.

Porque una economía sólida no es únicamente aquella que genera grandes cifras. También es aquella que consigue transformar su actividad en oportunidades, fortalecer su tejido empresarial y ampliar las posibilidades de futuro de su sociedad.

Canarias necesita una economía que genere riqueza, pero también que consiga que esa riqueza retorne, se multiplique y contribuya a construir un futuro compartido.

Ese es, para mí, el verdadero sentido de la economía de retorno.

Fuentes:

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